Viernes 24 de Diciembre de 2021 | Matutina para Mujeres | Prisioneros fuera de la cárcel

Matutinas diciembre 27, 2021
Escuchar el Post
Tiempo de lectura: 2 minutos

Prisioneros fuera de la cárcel

“No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender” (Fil. 4:6, 7).

Son muchas las personas que, para hacer frente a la vida, necesitan una “muleta”; es decir, algo en lo que apoyarse y sin lo que no con­ciben la supervivencia. En algunos casos, la muleta en la que la gente se apoya puede llevarlos a la muerte; me refiero, por ejemplo, a esas personas que no pueden hacer vida normal si no tienen una adicción, como la comida, la compra compulsiva, el trabajo, el sexo, los fármacos, el dinero, la compu­tadora e Internet, la televisión, los juegos de azar o las drogas. Lejos de ser un apoyo real para una vida plena, estas “muletas” conducen al abismo.

Estas conductas adictivas pueden producir un alivio pasajero y momen­táneo a una necesidad oculta no satisfecha, pero conducen irremediable­mente a un desenlace de dolor, dejando por el camino relaciones rotas con los seres queridos, con una misma y, por supuesto, con Dios. 

Contrario a lo que muchos piensan, las adicciones no se aprenden en la calle ni con los amigos; la mayoría se gestan en el seno de la familia. Por esta y por muchas razones más, debemos cuidar con devoción y responsabilidad la estabilidad del hogar, creando un vínculo afectivo en el que todos sus miem­bros se sientan aceptados y reconocidos por lo que son, sin exigencias con­tinuas de perfección. 

Vemos a esposos adictos al trabajo que prefieren estar lejos del ambiente hostil de la familia; vemos a jóvenes adictos a la tecnología para no oír ni ver la reyerta continua de sus padres; vemos a niños con adicción a la televisión como una forma inconsciente de evadir el confinamiento al que son some­tidos por padres ocupados que no cuidan lo que tienen; vemos a mujeres con una necesidad imperiosa de ir de compras o de comer compulsivamente cuando no reciben reconocimiento por lo que hacen por la familia… En fin, esta es una triste realidad que no podemos eludir y que, posiblemente, te esté afectando a ti. 

Sumergirnos en las adicciones es resignarnos a perder irremediablemente lo mejor que nos ha dado Dios: la familia y los seres que amamos. Pidamos sa­biduría de lo alto para que no caigamos en una adicción o, si ya tenemos alguna, el Señor nos ayude a arrojar lejos esa muleta para apoyarnos única y exclusivamente en él.

Te invitamos a unirte a nuestro grupo de Telegram – https://bit.ly/AD-TE o a nuestro grupo de WhatsApp – https://bit.ly/AD-WA. Allí tendrás noticias, recursos descargables, podcasts y mucho más.

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuar!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Ya que has encontrado útil este contenido...

¡Síguenos en los medios sociales!

¡Siento que este contenido no te haya sido útil!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Deja un comentario