Viernes 18 de Noviembre de 2022 | Matutina para Adultos | Él dio su bendición

Adultos noviembre 15, 2022
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Él dio su bendición

“¿Cómo he de maldecir a quien Dios no maldice? ¿Y cómo he de condenar al que el Señor no condena?” (Números 23:8, RVA 2015).

Balaam sabía muy bien que, mientras Israel fuera fiel al Señor, nadie podría maldecirlos. Aun así, se prestó para hacer precisamente esa obra de iniquidad. ¿Por qué?

Balaam aceptó maldecir a Israel, por encargo del rey Balac, “porque amó el premio de la maldad” (2 Ped. 2:15). Las palabras halagüeñas de Balac –“Yo sé que el que tú bendigas bendito quedará, y el que tú maldigas maldito quedará” (Núm. 22:6)– unidas a los costosos regalos que los embajadores le ofrecieron, fueron más que suficiente para que quien en el pasado había sido profeta de Dios aceptara el vil encargo de maldecir al pueblo de Israel. Sin embargo, cuando se dispuso a cumplir su perversa obra, ¿qué palabras salieron de su boca? Las que señala nuestro texto de hoy: “¿Cómo he de maldecir a quien Dios no maldice? ¿Y cómo he de condenar al que el Señor no condena?” (Núm. 23:8, RVA 2015).

¡En lugar de maldiciones, solo pudo pronunciar bendiciones! Luego intenta por segunda vez. ¿Qué dice entonces? “Dios no es un simple mortal para que mienta o cambie de parecer. Si él habla, ciertamente actúa; si él dice algo, lo lleva a cabo. Yo he recibido la orden de bendecir; la bendición de Dios no puedo revocarla” (Núm. 23:19, 20, RVC). Es decir, ¡más bendiciones! Todavía intenta maldecir a Israel una tercera vez. ¿Ahora qué dice? “¡Cuán hermosas son tus tiendas, Jacob, y tus habitaciones, Israel! […] ¡Benditos sean los que te bendigan y malditos los que te maldigan!” (Núm. 24:5, 9).

¡Fracaso total! El rey Balac creyó que podía manipular a Dios de la misma manera en que los sacerdotes paganos lo hacían con sus deidades; es decir, por medio de sobornos. ¿Por qué no pudo lograrlo? Obviamente, porque Dios no puede ser sobornado. Cuando “él dice algo, lo lleva a cabo” (Núm. 23:19). Pero hay aquí otra poderosa razón: cuando Balaam intentó maldecir al pueblo de Dios, porque en ese momento Israel permanecía fiel a Dios.

¡Qué mensaje tan alentador al comienzo de este nuevo día! Cuando Dios te bendice, no hay en todo el universo poder alguno que pueda anular esa bendición. Pero es indispensable, mi amigo, mi amiga, que te mantengas en los caminos de Dios, “puestos los ojos en Jesús”. De ahí la importancia del siguiente consejo:

“Mientras oramos: ‘No nos dejes caer en tentación’, debemos evitar la tentación en todo lo posible” (Patriarcas y profetas, p. 490).

“[Señor], afirma mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen” (Sal. 17:5).

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