Viernes 16 de Diciembre de 2022 | Matutina para Adultos | Gracias por “los Elías”, y también “los Eliseos”

Adultos diciembre 12, 2022
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Gracias por “los Elías”, y también “los Eliseos”

“Eliseo le dijo: ‘¿Y en qué te puedo ayudar?’ ” (2 Reyes 4:2, RVC).

¿Qué factores se combinaron para que Eliseo desarrollara un ministerio profético tan exitoso, a pesar de saber que le tocaría caminar bajo la sombra de ese gigante espiritual que fue Elías?

Lo primero y más obvio que se puede decir de estos dos héroes de la fe es que el ministerio profético de uno fue radicalmente diferente al del otro. Elías denuncia con fuerza el pecado de los reyes y la idolatría del pueblo, confronta a los falsos profetas, resucita muertos y hace descender fuego del cielo. Y así como de repente apareció en el escenario de los hechos, en un abrir y cerrar de ojos desapareció en un carro de fuego.

Es cierto que Eliseo, con el poder de Dios, también realizó señales poderosas, pero su ministerio fue más bien tranquilo; consistió, básicamente, en servir a los pobres y a los necesitados: multiplicar el aceite de la viuda; resucitar al hijo de la sunamita; curar la lepra de Naamán, traer a la superficie el hacha que accidentalmente se había hundido… Si quisiéramos resumir su ministerio en pocas palabras, sería: “¿En qué te puedo ayudar?”

Y ahora, dilo tú: ¿Cuál de esos dos ministerios crees que se pareció más al del Señor Jesús mientras estuvo entre nosotros?

Hay aquí por lo menos dos preciosas lecciones para nosotros. La primera es que Dios no nos llama a desarrollar el mismo ministerio a todos. Nos dota de habilidades y talentos diferentes, nos asigna distintas tareas y espera que las cumplamos fielmente, no importa cuán pequeñas u ordinarias estas puedan parecer. ¿Qué hubiera sido de Eliseo si, en lugar de ser él mismo, hubiera intentado ser un clon de Elías? La segunda lección es que, para ser valioso ante Dios, nuestro servicio no tiene que ser “espectacular”, o “dramático”. Basta con que honre su nombre.

¿Qué ministerio anhelas realizar para Dios: uno poderoso, como el de Elías; o uno más bien tranquilo, como el de Eliseo? Esta es mi propuesta: ¡Que cualquiera sea la obra que Dios te dé, la realices con gozo, y para su gloria!

Padre celestial, gracias por los que, como Elías y Eliseo, sirven entre nosotros hoy. Al igual que ellos, yo también quiero servirte con lo mejor de mis talentos. ¡No hay mayor privilegio, mayor gloria!

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