UNA TUMBA SELLADA

EGW noviembre 5, 2022
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Los  sacerdotes  dieron  instrucciones  para  asegurar  el sepulcro.  Una gran  piedra   había  sido  colocada  delante  de  la abertura.  A  través  de  esta piedra  pusieron sogas,  sujetando  los extremos  a la roca sólida y sellándolos con el sello  romano. La piedra  no podía  ser movida sin romper  el sello. Una guardia  de cien  soldados  fue entonces  colocada  en  derredor del sepulcro  a fin de evitar  que  se le tocase.  Los  sacerdotes  hicieron   todo  lo que podían para conservar  el cuerpo de Cristo  donde  había sido puesto.  Fue sellado tan seguramente  en su tumba como  si hubiese  de permanecer allí para siempre.

Así  realizaron   los  débiles  hombres   sus  consejos  y  sus  planes.  Poco comprendían  estos  homicidas   la  inutilidad  de sus  esfuerzos.  Pero  por  su acción  Dios  fue glorificado.  Los  mismos  esfuerzos  hechos  para  impedir  la resurrección  de Cristo  resultan los argumentos  más convincentes para probarla.  Cuanto mayor fuese el número  de soldados colocados en derredor  de la tumba,  tanto  más categórico sería el testimonio de que había resucitado … Las armas y los guardias romanos  fueron  impotentes para  retener al Señor de la vida en la tumba. Se acercaba la hora de su liberación  (EL Deseado de todas Las gentes, p. 724).

Aunque los dirigentes judíos  habían  llevado a cabo su malvado propósito de dar muerte al Hijo de Dios, su aprensión  no disminuyó  ni murió su envidia. Mezclado  con el gozo de la venganza satisfecha, se hallaba siempre presente  el temor  de que su cadáver, que yacía en la tumba  de José, surgiera de nuevo  a la vida. Por lo tanto «los principales sacerdotes y los fariseos [comparecieron]  ante  Pilato,  diciendo:  Señor, nos  acordamos que  aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor  que  el primero». Maceo  27:62-64. Pilato,  tal como los judíos,  tenía muy pocos deseos de que Jesús se levantara con poder para castigar a los que le habían  dado  muerte, de modo  que puso un grupo de soldados  romanos  a las órdenes  de los sacerdotes.  Les dijo:  «Ahí  tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra  y poniendo la guardia». Mateo 27:65, 66.

Los judíos comprendieron la ventaja  de tener  esa guardia  junco a la tumba  de Jesús. Pusieron  un sello en la piedra  que cerraba  el sepulcro, de manera  que nadie pudiera  moverla  sin que se supiera, y tomaron  todas las precauciones necesarias para que  los discípulos no pudieran llevar a cabo ningún  engaño con respecto a su cuerpo. Pero todos sus planes y precauciones sirvieron solo para que el triunfo  de la resurrección fuera más completo, y para que la verdad quedara  más plenamente establecida (La historia de La redención, p. 237).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2022.
4to. Trimestre 2022 «¿QUÉ ES EL HOMBRE? “LA VIDA ETERNA: LA MUERTE Y LA ESPERANZA FUTURA”»
Lección 7: «LA VICTORIA DE CRISTO SOBRE LA MUERTE»
Colaboradores: Wilber Valero & Esther Jiménez

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