UNA SOLA LENGUA

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Tan pronto como se repobló la tierra, los hombres reanudaron su hostilidad contra Dios y el cielo. Transmitieron su enemistad a sus descendientes como si la habilidad y los ardides para descarriar a los hombres y perpetuarlos en esa guerra antinatural hubiera sido un legado sagrado.

Esta confederación nació de la rebelión contra Dios. Los moradores de la llanura de Sinar establecieron su reino para su exaltación propia, no para la gloria de Dios. Si hubiesen tenido éxito, hubiera predominado un grandioso poder que hubiera desterrado la justicia e inaugurado una nueva religión. El mundo se habría corrompido. La mezcla de ideas religiosas con teorías erróneas hubiera terminado cerrando la puerta a la paz, la felicidad y la seguridad. Estas hipótesis, esas teorías erróneas, llevadas a cabo y perfeccionadas, habrían apartado las mentes de la lealtad a los estatutos divinos, y la ley de Jehová hubiera sido despreciada y olvidada. Hombres decididos —inspirados e instados por el primer rebelde— habrían resistido todo lo que se interpusiera en sus planes o en su mal proceder. En lugar de los preceptos divinos, habrían puesto leyes urdidas de acuerdo con los deseos de su corazón egoísta, a fin de poder llevar a acabo sus propósitos (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, pp. 1105, 1106).

[Los enemigos de Dios] pensaban que estarían seguros en caso de otro diluvio, pues la torre que iban a construir se elevaría a una altura superior a la que habían alcanzado las aguas en ocasión del diluvio, que todo el mundo los honraría, que serían como dioses y gobernarían a la gente. Esa torre fue planeada para exaltar a sus constructores, y diseñada para desviar de Dios la atención de los que vivieran sobre la faz de la tierra, a fin de que se unieran a ellos en su idolatría. Antes que terminara la construcción, la gente ya vivía en la torre. Algunas habitaciones habían sido espléndidamente amobladas y decoradas para ser dedicadas a sus ídolos. Los que no creían en Dios se imaginaban que si su torre llegaba hasta las nubes, podrían descubrir las causas del diluvio (La historia de la redención, p. 75).

En la Palabra de Dios se describen dos bandos opuestos que influyen sobre los seres humanos en nuestro mundo, y los dominan. Esos bandos están actuando constantemente sobre cada ser humano. Los que están bajo el dominio de Dios y la influencia de los ángeles celestiales, podrán discernir las astutas artimañas de los poderes invisibles de las tinieblas. Los que desean estar en armonía con los agentes celestiales, debieran ser sumamente fervientes en cumplir la voluntad de Dios. No deben dar la menor cabida a Satanás y a sus ángeles.

Pero a menos que estemos constantemente en guardia, seremos vencidos por el enemigo. Aunque a todos ha sido manifestada una solemne revelación de la voluntad de Dios acerca de nosotros, sin embargo, el conocimiento de esa voluntad no excluye la necesidad de elevar fervientes súplicas a Dios en busca de ayuda, y procurar diligentemente cooperar con él en respuesta a las oraciones ofrecidas. Él cumple sus propósitos por medio de instrumentos humanos (La oración, p. 115).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2022.
2nd Trimestre 2022 »EL GÉNESIS«
Lección 5: «“ TODAS LAS NACIONES Y BABEL»»
Colaboradores: América Lara & Ricardo Vela

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