Una conversación con Israel Leito

Blog junio 18, 2022
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Una reflexión sobre el actual Congreso de la Asociación General y los congresos pasados

12 de junio de 2022 | San Luis, Missouri, Estados Unidos | Shawn Boonstra

Israel Leito tiene la distinción de ser el presidente de división que más años ha prestado servicios a la historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, dado que presidió en el cargo más de 24 años. Durante ese período, la feligresía de la división pasó de aproximadamente 1,5 millones a casi cuatro millones de miembros. Shawn Boonstra dialogó con Leito durante el Congreso de la Asociación General en San Luis, mientras este último reflexionó en el evangelismo y los congresos pasados de la Asociación General.

Shawn Boonstra: Entiendo que usted tiene la distinción de haber prestado servicios como presidente de división más tiempo que cualquiera otra persona. Usted fue presidente de la División Interamericana por…

Israel Leito: … un poco más de 24 años.

SB: Cuénteme de su experiencia en esa división. Durante el período que pasó allí, vio un crecimiento real en la iglesia.

IL: El Señor ha bendecido a la iglesia… El impulso y el espíritu evangelizador de Interamérica no surgió en mi época. Simplemente cosechamos lo que Bender Archbold — dos presidentes antes de mí — llevó a cabo. Bender Archbold siempre saludaba a las personas dándoles la mano. Éramos menos de 300 mil miembros cuando él llegó a ser presidente, y estaba decidido a, por la gracia de Dios, llegar al medio millón de miembros. Casi duplicó la feligresía en el transcurso de su ministerio. Lo que hizo realmente ha impulsado la división hacia la perspectiva y los beneficios del evangelismo. ¿Y todos los que vinimos detrás de él? Simplemente hemos sido bendecidos por lo que él hizo para inspirar a la división para el evangelismo. Todo lo que sucedió durante nuestra época no fue nuestro trabajo; simplemente continuamos con lo que él había comenzado. Le doy crédito por todo lo que sucedió.

SB: Una cosa que escucho de los norteamericanos, cuando escuchan sobre el crecimiento de la División Interamericana, es: “Qué lindo tiene que ser. Es tan fácil allí”.

IL: No es así. En realidad no es fácil ganar almas en Interamérica. Hay que trabajar duro. Sin embargo, hay algunas cuestiones que pueden facilitar [el evangelismo]. Nuestros países — las personas de Interamérica — aún estamos procurando hallar nuestra identidad; aún estamos tratando de ser Norteamérica o Europa. Y eso hace que la gente siempre esté buscando algo. No es como en el Primer Mundo, donde la gente ya está establecida y dice: “No necesito nada más”. Siempre dicen: “Podemos mejorar esto; podemos mejorar eso otro”. Y eso abre las puertas para que podamos acercarnos a ellos: es nuestra mejor manera, siguiendo a Jesús.

SB: ¿Cuál es el secreto del crecimiento? En ocasiones, parece existir la percepción en algunos lugares de que la obra será terminada por un puñado de evangelistas estrellas. Siempre he sospechado que esa es la razón por la que la obra es tan lenta [en algunos lugares]. Dígame: ¿cuál es el enfoque hacia el crecimiento?

IL: ¡Muchas gracias por traer eso a colación! Cuando llegué a ser presidente, teníamos tres evangelistas de tiempo completo: uno para el español, uno para el inglés, y otro para el francés. De tiempo completo: eran lo único que hacían. Lo primero que hicimos fue un estudio detallado: una planificación estratégica: Concordamos en que los evangelistas eran buenos, pero que necesitábamos incluir la participación de la iglesia. Y entonces, ¿qué es lo primero que hicimos? “Despedimos” a los evangelistas; los reasignamos.

El LXI Congreso de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, en el Complejo America’s Center en San Luis, Missouri, Estados Unidos, 6-11 de junio de 2022. [Fotografía de Josef Kissinger]

SB: No tengo argumentos contra eso. Como evangelista, lo felicito por la medida.

IL: Insistimos: necesitamos que la iglesia practique el evangelismo, y no el evangelista “estrella”. Esa ha sido una gran bendición, porque todo el mundo se dio cuenta de que era su responsabilidad y privilegio. “No puedo invitar a que los evangelistas vengan y lo hagan por mí; ¡tengo que hacerlo yo mismo!” Y eso fue una gran bendición.

SB: Usted ha asistido a muchos Congresos de la Asociación General. ¿Cuándo comenzó a asistir?

IL: [En] 1975. Fue a mi primer Congreso de la Asociación General en Viena; era la primera vez que la Asociación General llevaba a cabo un congreso fuera de los Estados Unidos, y tuve el privilegio de ser delegado a ese evento.

SB: ¿Cuál fue su impresión de ese congreso?

IL: Puede imaginarse: no me senté en reuniones todo el tiempo. La primera impression es que pude ver la iglesia en movimiento: ver cómo funciona, cómo hacemos las cosas, y cómo estamos juntos como iglesia. La iglesia no era tan diversa como lo es hoy, aunque estaba presente en todo el mundo. Era más fácil entonces que ahora. En el presente, somos tan diversos, y realmente necesitamos escoger con cuidado nuestras acciones para promover la unidad y no facilitar la división. Lo digo con mucho cuidado. Puede que se hayan intentado hacer cosas buenas, pero los resultados… Nosotros, como iglesia, siempre estaremos unidos, definidamente. Pero entonces, si miramos este congreso — he estado asistiendo desde 1975, y he visto, una y otra vez — que la amargura se torna más y más marcada.

SB: ¿Cree usted que es producto de una fricción cultural?

IL: No sé si es una cuestión de fricción cultural. Creo que el principal tema que enfrentamos es la hermenéutica, nuestra manera de interpretar la Biblia. Verá usted: la discusión que se está teniendo ahora sobre el espíritu de profecía y la Biblia, el tipo de cosas que está creando, o fortaleciendo, las pequeñas cosas que nos van separando más. Pero usted sabe, la belleza de esto es, después de este encuentro, nos escribimos, nos llamamos… somos uno. Es solo que cuando estamos juntos, tenemos este “problema”.

SB: Este Congreso de la Asociación General es un poco diferente de los demás. ¿Qué impresión tiene de San Luis 2022?

IL: Es muy compacto. Es diferente a cualquier otro congreso que hayamos tenido. Hemos tenido congresos [en el pasado] donde durante el día se producían discusiones agitadas, y durante la noche celebrábamos. Y ahora hay discusiones acaloradas de día y de noche.

SB: Y sin embargo, hallo que los debates no son tan apasionados como algunos años.

IL: Los debates sobre tablas, acaso no sean tan apasionados. Uno de los congresos de mayor conflicto al que asistí fue en Dallas. Era la época en que la Asociación General decidió escribir sus propias reglas de procedimiento parlamentario. Esa fue la principal cuestión.

SB: No estuve allí. ¿Estaban usando las Reglas de Robert?

IL: Bueno, no. Estaban usando las Reglas de Robert, estaban usando reglas canadienses, estaban usando reglas europeas… todo el mundo se paraba, [señalaba sus reglas] y decía: “¡Escuchen! ¡Esto es lo que dice!” Y entonces alguien señalaba sus reglas y decía: “¡No! Esto es lo que dice”. En esa época — lo recuerdo claramente — se tomó la decisión de escribir reglas propias.

SB: ¿Cree usted, al haber mirado lo que pasó desde entonces, que fue una medida útil?

IL: Absolutamente. Ha unificado a la iglesia en el sentido de que, cuando nos unimos, aquellos que al menos leen el manual saben cómo hacer las cosas. Somos libres [en otros niveles de la iglesia] de decidir si queremos usarlo. Aún somos libres; no se nos han forzado esas reglas. En la División Interamericana, decidimos que, si la iglesia mundial las usa, esas son las reglas que vamos a usar también nosotros. Por ello, esto al menos ha impedido que estemos peleando por reglas pequeñas.

SB: Algo que ha sido nuevo en los últimos congresos es el hecho que las sesiones se transmitan en vivo por Internet. Cuando me uní por primera vez a la iglesia, tenía que esperar que alguien me diera un casete de video para descubrir qué es lo que había sucedido en Utrecht. Con la transmisión en vivo, hay en potencia muchos más miembros que siguen la sesión, y sé que muchos de ellos piensas: “¡Esto es un montón de discusiones muy aburridas!” ¿Qué respuesta le daría a esas personas? ¿Qué cosas deberían esperar?

IL: Deberían mirar en primer lugar — con detenimiento — que nuestra iglesia no es una dictadura. Tenemos la libertad de hablar. La gente no tiene miedo de dar su opinión cuando estamos aquí juntos. Y así también deberían funcionar la iglesia a nivel local. ¿El miembro de la asociación y la unión? Debería tener la apertura de tener un debate vigoroso y aún seguir siendo amigos, porque así es como funciona la iglesia. Creo que es algo sumamente útil. Si [las personas] pudieran entender esto y no ver una discusión como pelea, como si fuera enemigos… Es tan solo una diferencia de opinión, y seguimos siendo hermanos y hermanas.

SB: Usted ama el crecimiento de iglesia y el evangelismo. En su opinión, ¿de qué manera lo que sucede aquí sobre tablas alimenta lo que sucede en el campo? ¿Por qué es importante para el miembro de iglesia que trabaja en el campo?

IL: Es tan importante que las personas sentadas en los bancos de la iglesia, o bajo un árbol, puedan decir: “¡Esta es la iglesia que amo!” Lo que hacemos aquí tiene que proyectar ese amor por la iglesia — y cuando digo la iglesia, no me refiero al edificio de la Asociación General, o de la División Interamericana, o de la División Intereuroepa —; no, me refiero a la iglesia. Desde abajo hacia arriba y desde arriba hacia abajo… y detesto decir “desde arriba hacia abajo”, porque siempre es de abajo hacia arriba, porque el poder está allí. Si puede inspirar a los miembros, no solo a decir: “Me siento tan feliz por lo que está sucediendo en Interamérica, la tercera división más grande del mundo”, sino a decir: “Me siento tan feliz por lo que está sucediendo en Sudáfrica” y en otras partes, eso es importante. Produce un sentimiento de bienestar, de éxito como iglesia. ¿Para mí? Eso es lo principal, y si produce eso, fortalece mi creencia espiritual. Fortalece mi creencia en la Biblia, en el espíritu de profecía. Y digo: “OK, entonces, no estoy por mi cuenta aquí solo en un rincón. Somos una iglesia”. Eso es sumamente importante.

SB: ¡Concuerdo! Muchas gracias por dedicar algo de tiempo para mí.

IL: Fue un placer.

Traducción de Marcos Paseggi

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