Sábado 31 de Diciembre de 2022 | Matutina para Adultos | “No pierdas de vista esa luz”

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“No pierdas de vista esa luz”

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: ‘Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida’ ” (Juan 8:12).

Al llegar al último día del año, ¿qué ves al mirar hacia atrás, hacia lo que han sido estos 365 días para ti? ¿Y qué anticipas al mirar hacia adelante, al año que está por comenzar? No sé lo que contemplas al mirar hacia atrás, pero para abrir la puerta del nuevo año, hay a nuestra disposición una “llave maestra”. De esa llave escribe John Bunyan en un pasaje del clásico El progreso del peregrino. En ese pasaje Bunyan presenta a Cristiano, el protagonista de la alegoría, en un momento de gran indecisión. Se siente perdido, y en su desesperación exclama:

–¿Qué haré para ser salvo?

Su actitud indica que quiere correr, pero no sabe hacia dónde dirigirse. En ese momento aparece Evangelista, quien le pregunta a Cristiano qué le sucede. Cuando Cristiano le explica que teme morir y que no está preparado para el sepulcro, Evangelista le responde:

–Si esta es tu condición, ¿por qué te quedas parado sin hacer nada?

–Porque no sé a dónde ir –responde Cristiano.

–¿Ves, a lo lejos, aquella puerta angosta? –le pregunta Evangelista.

–No.

–¿Ves, a lo lejos, el resplandor de una luz?

–Creo que sí.

–Entonces –le dice Evangelista–, no pierdas de vista esa luz; camina derecho hacia ella y encontrarás la puerta. Cuando llames, se abrirá y se te dirá lo que debes hacer.

¿Ya te diste cuenta de cuál es la llave? Cristiano no ve la puerta, pero sí la luz.

¿Qué sucede cuando camina en dirección de la luz? ¡Halla la puerta! Lo que Bunyan nos está diciendo es, en esencia, el mensaje central de nuestro texto de hoy. En un mundo sumido en tinieblas cada vez más densas, el mensaje del Señor para ti y para mí es: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

No importa lo que pase durante los 365 días del nuevo año, ¡por nada del mundo pierdas de vista esa luz! Esa es la luz que alumbra a todo ser humano que nace en este mundo; la misma que ha guiado tus pasos hasta aquí.

Apreciado amigo, querida amiga, gracias por acompañarme durante este largo recorrido. En el nuevo año que comienza, esta es mi oración para ti y tus seres queridos:

“Que el Dios de paz, que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, los capacite para toda buena obra, para que hagan su voluntad, y haga en ustedes lo que a él le agrada, por medio de Jesucristo. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (Heb. 13:20, 21, RVC).

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