Sábado 26 de Noviembre de 2022 | Matutina para Menores | Elena

Matutinas noviembre 22, 2022
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Elena

“Pero él me dijo: ‘Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad’ ” (2 Corintios 12:9, NVI).

En lo que va de este año, hemos leído muchas citas que Elena de White escribió. Podríamos no haberlas tenido si Elena hubiera tomado otras decisiones. ¿Estás listo para leer parte de su historia?

Elena nació un 26 de noviembre como hoy, pero en 1827. Ella y su hermana gemela, Elisabeth, ayudaron desde pequeñas a su padre a fabricar sombreros. Sus padres tenían ocho hijos, y todos debían ayudar. Un día, cuando Elena volvía de la escuela, una compañera le tiró una piedra que le fracturó la nariz: la desfiguró para toda la vida, y ella quedó lastimada por semanas. Elena no pudo ya volver a la escuela, aunque lo intentó. Quizá fue su debilidad física lo que la ayudó a ser siempre dependiente de Dios y a desear siempre el cielo.

Elena esperaba la venida de Jesús en 1844, y formó parte de aquellos que decidieron estudiar más profundamente la Palabra de Dios y dieron origen a nuestra iglesia: la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

En los comienzos de nuestra iglesia, Elena recibió muchas visiones, y el mensaje de Dios de llevar su verdad a otros. ¿Sabes? No fue fácil para ella decidir qué hacer. Mucha gente se burló de ella, declararon que mentía, que inventaba las visiones. Además, Elena era por naturaleza muy tímida, y le costaba hablar en público. Sin embargo, decidió aceptar ser la mensajera especial de Dios y ser obediente a su voz en todo. Tuvo momentos muy difíciles, como cuando su esposo enfermó, cuando tuvo largos e incómodos viajes, y cuando tuvo visiones sobre alimentos que no debían comerse, y ¡a ella le gustaban mucho! Incluso, en algunos momentos, Elena tuvo que enviar mensajes que ella sabía que las personas no querrían oír, pues advertían que estaban haciendo cosas que no agradaban a Dios. Aun así, fue leal a lo que el Señor le pidió. Fue leal a su misión, aunque no siempre le resultó fácil serlo.

A ti y a mí también hoy nos toca ser leales a lo que Dios nos pide. No siempre es ni será fácil, pero Dios promete ayudarnos a cada momento. Así como le dijo al apóstol Pablo y a Elena, también nos dice a nosotros que, cuando creemos ser débiles, somos fuertes en él.

Su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Dile a Jesús hoy que estás dispuesto a hacer lo que él te pida, aun cuando pueda ser difícil. Como lo hizo con Elena hace años, él te dará su poder y su gracia.

Cinthya

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