Sábado 19 de Noviembre de 2022 | Matutina para Jóvenes | Buena amnesia

Jóvenes noviembre 15, 2022
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Buena amnesia

«No hay otro Dios como tú, porque tú perdonas la maldad y olvidas las rebeliones». Miqueas 7: 18

La amnesia es la «pérdida parcial, total, temporal o permanente de la memoria». Obviamente esta es una situación por la que nadie quisiera pasar. En el libro Cien años de soledad, Visitación viene con su hermano, el indio Cataure, de un reino milenario, donde eran príncipes, lo tienen que abandonar huyéndole a la enfermedad del insomnio. Se quedan a vivir en Macondo, en casa de Aureliano Buendía. Una noche, la india descubre que Rebeca está sin dormir, sentada en un mecedor y con los ojos alumbrando como los de un gato.

Tiene insomnio. Aureliano no le prestó atención al escándalo que armó Visitación y dijo:

—Si no volvemos a dormir, mejor. Así nos rendirá más la vida.

Pero Visitación le explicó que lo más terrible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido.

La enfermedad se propaga por todo el pueblo y, así, nadie duerme. Se dedican a trabajar todo el tiempo.

Duraron mucho tiempo trabajando, pero cuando se agotó el trabajo, entonces quedaron ociosos y sin poder dormir. Pronto empezaron a olvidar dónde colocaban las cosas, a veces sabían diferenciarlas, pero no sabían para qué servían. Fue entonces cuando Aureliano optó por marcar todo con papelitos.

Este relato nos presenta un caso de amnesia perjudicial, pero hay en la Biblia dos casos de amnesia que podemos llamar «benéficos». En Juan 7: 14 al 52 aparece un grupo de personas que olvidó, me refiero a los alguaciles. ¿Qué olvidaron ellos? Olvidaron su misión, olvidaron a qué habían ido (Juan 7: 32). Llegaron al sitio donde estaba Jesús y oyeron el mensaje. Dejaron a un lado su misión, sus intereses, sus perjuicios y tradiciones y, de esa manera, el mensaje llegó sin obstáculos a su corazón. El secreto del apóstol Pablo para el crecimiento en la fe es olvidar el pasado (Filipenses 3: 12, 13).

¿Sabes cuál es la segunda buena amnesia? La de Dios. Cuando nos acercamos a él y le entregamos nuestros pecados y nuestro pasado, ¡él los olvida! Los pasa por alto y actúa como si no existieran.

Hoy te invito a olvidarte de todo aquello que te impida acercarte a Dios; ven a Jesús y entrégale todo lo que eres. @Dios te promete: «Yo me olvidaré de tu pasado. Lo echaré al fondo del mar y será como si nunca hubiese existido».

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