REBELIÓN EN UN MUNDO PERFECTO

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Dependemos de la Biblia para conocer  el principio  de la historia del mundo, la creación del hombre y su caída. Si eliminamos la Palabra de Dios, ¿qué podemos  esperar sino quedarnos  con  fábulas y conjeturas,  y con  ese debilitamiento del intelecto que es el seguro resultado de aceptar el error?

Necesitamos la verdadera  historia  del origen de la tierra, la caída  de Lucifer y la entrada   del  pecado  en  el  mundo.  Sin  la Biblia,  estaríamos confundidos por  falsas teorías.  La mente  estaría  sometida  a la tiranía de la superstición  y la falsedad. Pero, puesto  que disponemos  de la auténtica historia de los comienzos del mundo, no necesitamos enredarnos  con conjeturas humanas y teorías indignas de confianza (Mente, carácter, y personalidad, t.  2, pp. 772, 773).

Satanás es un engañador.  Cuando  él pecó  en el cielo, aun  los ángeles leales no discernieron plenamente su carácter.  Esta es la razón por  la cual Dios no destruyó en el acto a Satanás. Si lo hubiese hecho, los santos ángeles no hubieran  percibido la justicia y el amor de Dios. Una duda acerca de la bondad de Dios habría sido una mala semilla productora de amargos frutos de pecado y dolor.  Por lo tanto, el autor  del mal fue dejado con vida hasta que desarrollase plenamente su carácter. A través de las largas edades, Dios ha soportado la angustia de contemplar la obra del mal, y otorgó  el infinito Don  del Calvario antes de permitir que alguien  fuese engañado  por las falsas interpretaciones del maligno; pues la cizaña no podía  ser extirpada sin peligro  de desarraigar  también  el grano  precioso.  ¿Y  no seremos  nosotros tan tolerantes para con nuestros semejantes como el Señor del cielo y de la tierra lo es con Satanás? (Palabras de vida del gran Maestro, p. 51 ).

Cuando  Satanás indujo al hombre  a pecar, esperaba que el odio que Dios  tiene por el pecado  lo separaría para siempre  del hombre  y rompería el vínculo  que une el cielo y la tierra.  Cuando de los cielos abiertos oyó la voz de Dios que se dirigía a su Hijo, para él fue como el sonido de un toque de difuntos. Esto le dijo que ahora Dios estaba por unir consigo al hombre más estrechamente, y que le daría fortaleza moral para vencer la tentación y para escapar de las redes de las trampas  satánicas. Satanás sabía muy bien la posición  que Cristo  había ocupado  en el cielo como el Hijo  de Dios, el Amado del Padre; y el hecho de que Cristo hubiera dejado el gozo y la honra del cielo para venir a este mundo  como hombre, lo llenaba de temor. Sabía que esta  condescendencia de parte  del Hijo  de Dios  no  presagiaba  ningún bien para él… Sabía que los tesoros más  costosos de la tierra no compararían en valor  [con el sacrificio  del  Hijo].  Tal como  había  perdido  por  medio  de su  rebelión  todas  las riquezas  y glorias purísimas  del  cielo,  estaba  decidido a desquitarse,  haciendo  que  tantos  hombres  como  pudiera  lograr,  desvaloraran  el cielo y pusieran  sus afectos en los tesoros  terrenales  ( Confrontation, p. 29; parcialmente en Comentarios de Elena G. de White en Comentaribíblico adventista, t.  5, p.  1054).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2022.
4to. Trimestre 2022 «¿QUÉ ES EL HOMBRE? «LA VIDA ETERNA: LA MUERTE Y LA ESPERANZA FUTURA»»
Lección 1: «REBELIÓN EN UN UNIVERSO PERFECTO»
Colaboradores: Wilber Valero & Esther Jiménez

 

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