Reafirmación de los criterios bíblicos para el ministerio pastoral y las enseñanzas bíblicas sobre la sexualidad humana

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La Biblia es la regla de fe adoptada por los adventistas del séptimo día. (Foto: Shutterstock)

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es un cuerpo mundial de fieles que aceptan la Biblia como su única autoridad y comparten creencias bíblicas comunes, prácticas y una estructura mundial. La Iglesia Adventista emite credenciales ministeriales a sus pastores con base en criterios bíblicos.

Recientemente, un pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Alemania se presentó como bisexual y ha promovido este estilo de vida. Después de reunirse con él, la Asociación Hanseática votó el 19 de marzo de 2023 conservar sus credenciales ministeriales. La Asociación Hanseática es parte de la Unión Norte de Alemania dentro de la División Intereuropea (EUD) de la Asociación General.

Después de la acción, la administración de la EUD analizó en oración el sermón del pastor y las declaraciones públicas posteriores y concluyó que su abierto rechazo a la posición oficial de la iglesia mundial lo descalifica para el ministerio pastoral. La declaración reciente de la administración de la EUD defiende la integridad del ministerio pastoral adventista en apoyo de la verdad bíblica, así como las declaraciones votadas por la Iglesia Adventista sobre la Sexualidad Humana, la Homosexualidad y el Transgenerismo

Como líderes de la iglesia mundial, apoyamos los esfuerzos actuales de la administración de la EUD para dialogar con la Asociación Hanseática, en estrecha consulta con la Unión Norte de Alemania, para abordar la cuestión de un pastor mantener las credenciales ministeriales mientras se presenta como bisexual y promueve este estilo de vida. También vemos que esta situación desafiante trae ramificaciones para la iglesia mundial, ya que las acciones del pastor y de la Asociación Hanseática son incompatibles con las creencias bíblicas aceptadas por el cuerpo mundial de miembros.

Los pastores son líderes en el apoyo y el fomento de la creencia y la instrucción bíblica. En este llamado especial, los pastores tienen el deber de ser ejemplares en su ministerio público y vida personal, incluida la demostración de la más alta integridad y fidelidad a la Palabra de Dios. El papel del pastor debe ser influenciar a otros para que acepten la Palabra de Dios pura en lugar de ser influenciado por ideas culturales, humanistas o sociales que buscan socavar la autoridad eterna de la Biblia.

Si bien todos nosotros, incluidos los pastores, somos afligidos por propensiones pecaminosas, la Biblia enseña que nuestra identidad debe encontrarse solo en Cristo. La situación actual de tener un pastor con credenciales ministeriales emitidas por la Iglesia Adventista que se identifica como bisexual presenta un gran desafío para los principios bíblicos y las creencias fundamentales que defendemos. Además, disminuye la integridad de las políticas de las credenciales ministeriales votadas por los representantes mundiales de la iglesia en el Concilio Anual.

La Iglesia Adventista se adhiere sin reservas a las creencias fundamentales en la Biblia que incluyen el ideal divino de las relaciones sexuales puras, honorables y amorosas dentro de un matrimonio heterosexual monógamo, y cree que rebajar este alto punto de vista es perjudicial para la humanidad. Vemos la lucha, el dolor y el miedo al rechazo de quienes luchan contra su inclinación sexual. Muchos han elegido, por la fuerza de Dios y una relación personal con Él, no practicar su inclinación sexual no bíblica. Nuestros pastores están llamados a caminar junto a ellos en lo que a menudo es un camino muy difícil.

La responsabilidad del pastor para con los miembros que están en este camino difícil es señalar a la Palabra de Dios como el mejor consejo en esta lucha. En Romanos 1:18-32, leemos una larga lista de las prácticas pecaminosas que solo pueden ser superadas a través del poder directo de Cristo. La integridad de la Palabra de Dios y las instrucciones divinas para el diario vivir nos dan la oportunidad como seres humanos de mantener una conexión directa con la Fuente de todo poder. Estamos llamados a vencer el pecado en todas sus formas a través del poder del Espíritu Santo obrando en nuestras vidas. Cuando nos sometemos completamente a Dios y aceptamos la gracia y los méritos de Jesús para cambiar nuestras vidas de conformidad con su plan, recibimos su justicia que nos justifica y santifica para salvarnos. Nos convertimos en «nuevas criaturas» en Cristo Jesús: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17, Reina Valera 1960).

Sobre todo, la responsabilidad del pastor para con todas las personas es proclamar el evangelio eterno de Jesucristo (Apocalipsis 14:6-12), que tiene en su esencia el poder de transformar vidas a través de su gracia y justicia. Por lo tanto, rechazar la capacidad de Dios para transformar la vida de cualquier persona, incluso en áreas aparentemente imposibles, es también rechazar la doctrina misma de la salvación. La capacidad de Dios para transformar nuestras vidas es indiscutible y aquellos que son llamados por Él para ser ministros deben ser vistos en palabra y obra para defender esta verdad. «Porque nada hay imposible para Dios» (Lucas 1:37, Reina Valera 1960).

Visión bíblica de la sexualidad humana

Las 28 Creencias Fundamentales se basan en la Palabra de Dios y en el entendimiento colectivo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en todo el mundo. Muchas creencias se relacionan muy de cerca con el tema de la sexualidad humana y deben ser cuidadosamente estudiadas por todos, incluyendo: #1 Las Sagradas Escrituras#6 Creación; #7 Naturaleza de la Humanidad#10 La Experiencia de la Salvación#11 Creciendo en Cristo#12 La Iglesia#13 El Remanente y su Misión#22 Conducta cristiana; y #23 El Matrimonio y la Familia.

Aún sin reafirmar las creencias fundamentales antes mencionadas, es suficiente que recordemos la visión bíblica de la sexualidad humana resumida en la Declaración sobre Transgenerismo votada en el Concilio Administrativo de la Asociación General (Spring Meeting) de 2017. De acuerdo con una visión elevada de las Escrituras, la declaración nos recuerda que al abordar los temas desafiantes de las sexualidades alternativas, debemos hacerlo basados en la verdad absoluta de la Palabra de Dios, como se expresa claramente en los siguientes párrafos:

• «Dios creó a la humanidad como dos personas que se identifican respectivamente como hombre y mujer en términos de género. La Biblia vincula inextricablemente el género con el sexo biológico (Génesis 1:27; 2:22-24) y no hace una distinción entre los dos. La Palabra de Dios afirma la complementariedad, así como las distinciones claras entre hombre y mujer en la creación. El relato de la creación en Génesis es fundamental para todos los temas relacionados con la sexualidad humana.

• “Desde una perspectiva bíblica, el ser humano es una unidad psicosomática. Por ejemplo, la Escritura repetidamente llama a la totalidad del ser humano como un alma (Gén. 2,7; Jer. 13,17; 52:28-30; Ez. 18:4; Hechos 2:41; 1 Cor. 15:45), un cuerpo (Ef. 5:28; Rom. 12:1-2; Ap. 18:13), carne (1 Ped. 1:24) y espíritu (2 Tim. 4:22; 1 Juan 4:1-3). Por consiguiente, la Biblia no respalda el dualismo en el sentido de la separación entre el cuerpo y la percepción de la sexualidad de uno mismo. Además, la Escritura no concibe una parte inmortal del ser humano, porque solo Dios posee inmortalidad. (1 Tm 6:14-16) y la concederá a quienes creen en él en ocasión de la primera resurrección (1 Cor. 15:51-54), por lo que el ser humano es también una entidad sexual indivisible, y la identidad sexual no puede ser independiente del propio cuerpo. De acuerdo con las Escrituras, nuestra identidad de género, diseñada por Dios, está determinada por nuestro sexo biológico al momento del nacimiento (Gén. 1:27; 5:1-2; Sal.139:13-14; Marcos10:6).

• «La Escritura reconoce, sin embargo, que debido a la Caída (Gén. 3:6-19) todo el ser humano, es decir, nuestras facultades mentales, físicas y espirituales, están afectadas por el pecado (Jer. 17:9; Rom. 3:9; 7:14-23; 8:20-23; Gal. 5:17) y necesitan ser renovados por Dios (Rom. 12:2). Nuestras emociones, sentimientos y percepciones no son indicadores completamente confiables de los designios, ideales y verdad de Dios (Prov. 14:12; 16:25). Necesitamos la guía de Dios a través de las Escrituras para determinar qué es lo mejor para nosotros y vivir de acuerdo con su voluntad (2 Timoteo 3:16).

• «La Biblia ordena a los seguidores de Cristo que amen a todos. Creados a la imagen de Dios, deben ser tratados con dignidad y respeto. Esto incluye a las personas transgénero. Los actos de burla, abuso o intimidación hacia las personas transgénero son incompatibles con el mandamiento bíblico, ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ (Marcos 12:31).

• “La Iglesia como la comunidad de Jesucristo está destinada a ser un refugio y un lugar de esperanza, cuidado y comprensión para todos los que están perplejos, sufriendo, luchando y solos, porque “la caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará” (Mateo 12:20). Todas las personas están invitadas a asistir a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y disfrutar del compañerismo de sus fieles. Aquellos que son miembros pueden participar plenamente en la vida de la iglesia siempre que acepten el mensaje, la misión y los valores de la Iglesia.

• “La Biblia proclama la buena noticia de que los pecados sexuales cometidos por heterosexuales, homosexuales, transgéneros u otros pueden ser perdonados y las vidas pueden ser transformadas a través de la fe en Jesucristo (1 Cor. 6:9-11).

• “Se alienta a aquellos que experimentan incongruencia entre su sexo biológico y su identidad de género a seguir los principios bíblicos para lidiar con su angustia. Están invitados a reflexionar sobre el plan original de Dios de pureza y fidelidad sexual. Como pertenecientes a Dios, todos están llamados a honrarlo con sus cuerpos y con sus opciones de vida (1 Cor. 6:19). [Todos] son alentados a esperar en Dios y se les ofrece la plenitud de la compasión, la paz y la gracia divinas en anticipación del pronto regreso de Cristo, cuando todos los verdaderos seguidores de Cristo serán completamente restaurados al ideal de Dios».

Por la gracia de Dios, como miembros y líderes de la iglesia, abracemos la verdad bíblica y las instrucciones de las Escrituras y no seamos influenciados por movimientos sociales que son contrarios a la Palabra de Dios. Hacemos un llamado a los miembros adventistas del séptimo día de todo el mundo para que continúen orando por la dirección de Dios en su iglesia y que estemos unidos como fieles y mensajeros de su Palabra, reconociendo la cercanía de la Segunda Venida de Cristo.

La versión original de esta declaración fue publicada por la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

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