Miércoles 22 de Marzo de 2023 | Matutina para Jóvenes | Fut-baal

Tiempo de lectura: 2 minutos

Fut-baal

No tendrás dioses ajenos delante de mí. Éxodo 20:3.

El Decálogo es un ejemplo de la pedagogía divina. En apenas diez propuestas se resume lo relevante de nuestra vida. Escritas desde la relación del amor, a Dios y a los hombres, indica que si nos vinculamos lo suficiente con ellas notaremos cómo un mandato se convierte en estilo de vida. El “no” que inicia la mayoría de las propuestas es, al inicio de la vida espiritual, un límite necesario, pero con los años se transforma en nuestra forma natural de ser. Si amamos a Dios, no lo vamos a sustituir por nada, ni a considerarlo superficialmente. Si amamos a los demás, no robaremos, ni mataremos, ni adulteraremos, ni mentiremos. Las Diez Palabras (así se llaman en el original) tienen la virtud de tomarnos como niños espirituales y llevarnos a la madurez. Recuérdalo, el secreto está en una relación de amor.

Algunos creen que el primer Mandamiento está pasado de moda. ¿Quién en nuestro mundo cristiano tiene otros dioses? Eso era cosa de la Edad Media o es asunto de los países de la ventana 10/40, pero no nuestra. Nosotros somos el remanente, y no tenemos otros dioses. Si piensas así, quiero decirte que tienes muchas posibilidades de ser un “idólatra inconsciente”. Te pondré algunos ejemplos. Cada vez más, la gente adora a Fut-baal. En algunos países toma la forma de Basket-baal o Críquet-baal, pero son un mismo dios con distintas manifestaciones. La adoración a este dios es de tal calibre que he visto enfrentamientos bien acalorados por pertenecer a una u otra cofradía (Barça-Real Madrid, Boca-River, etc.). La fraternidad cristiana desaparecía en nuestra universidad cuando se enfrentaban las selecciones nacionales. Siento decir que era idolatría, porque la sinrazón (adherencia ciega al cuerpo sacerdotal del dios) estaba por encima de los principios. Las chicas pueden sonreírse de este comentario, pero ¿qué hay de la diosa Estetiké? Cada año, por primavera y otoño, presenta, a través de sus sacerdotisas top, las directrices de la moda, y millones la adoran con beneplácito. La moda, como sucede con los fanáticos de Fut-baal, no se cuestiona, se venera. Podríamos seguir hablando de los adoradores del dios Din-Eros y de cómo desean que todo lo que toquen se convierta en oro, o de los acólitos del dios Traba-Jah que son esclavizados hasta el agotamiento personal, pero creo que ya lo has entendido. Este no es un mandamiento anticuado.

Si realmente amamos a Dios, nadie ocupará su lugar. Nadie. El amor a Dios es tan excepcional, que de forma natural se convierte en exclusivo. Al principio, como niño espiritual, te parecerá incómodo, pero luego no podrás vivir sin él. Por eso, ámalo.

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