Miércoles 12 de Octubre de 2022 | Matutina para Mujeres | Perdonar lo imperdonable

Tiempo de lectura: 2 minutos

Perdonar lo imperdonable

“Y perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros” (Mat. 6:12, NTV).

Cuando Carol Urton habla acerca del perdón, ella no está compartiendo una teoría. El padre biológico de Carol la abandonó cuando ella tenía solo dos años. Su madre volvió a casarse, pero el padrastro de Carol comenzó a abusar de ella y a involucrarla en la industria de la pornografía infantil. Finalmente, Carol huyó de la casa. Como su padrastro era nominalmente cristiano, Carol sintió un gran rechazo hacia Dios. Sin embargo, años después, Carol estaba tan desesperada por salvar su matrimonio que decidió asistir a una iglesia para recibir consejería matrimonial. El pastor que habló con ella, notando que había un problema más profundo, la invitó a hablar acerca de su padre. Fue entonces, a sus 27 años, que Carol pudo hablar por primera vez acerca de lo que le había sucedido y comenzar el camino de recuperación.

Tiempo después, la iglesia a la que Carol asistía realizó una serie de seis sermones acerca del perdón. Cada semana, Carol se iba de la iglesia llorando, sin poder encontrar la fuerza para perdonar lo imperdonable. Las personas que la habían lastimado nunca le habían pedido perdón. Al final de las series, Carol fue a charlar con el predicador para explicarle por qué ella debería ser exceptuada de perdonar. El predicador la escuchó pacientemente y le dijo: “¿Y por qué no lo intentas?” Una mañana, mientras Carol me contaba su historia, dijo: “Esto es lo que aprendí: el perdón no es un sentimiento, sino una decisión. Cuando damos los pasos necesarios para hacer lo que Dios nos pide, sin importar cuán difícil sea, el resultado siempre es sorprendente”. Carol decidió perdonar a su padrastro, así que lo llamó por teléfono. Ella le habló sobre todo el daño que él le había causado, y le dijo que había decidido perdonarlo, por la gracia de Jesús. Luego de decir estas palabras, Carol esperó un momento, pensando que su padrastro se disculparía. Sin embargo, lo único que él le dijo fue: “¡Mala suerte, niña. Así es la vida!” Pese a su reacción, Carol me dijo: “Cuando perdoné a mi padrastro, esto no lo cambió a él, pero me cambió a mí. Cuando colgué el teléfono, me desconecté de él.

Esto es lo que significa: cancelé la deuda. Si alguien te debe algo (una disculpa, dinero, lo que sea) estás encadenado a esa persona… Cuando cancelas la deuda, te liberas”.

Señor, no quiero permitir que el dolor del pasado me encadene. Quiero cancelar las deudas, por medio de tu poder y de tu gracia. Hoy escojo obedecerte y perdonar. Amén.

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