Miércoles 09 de Noviembre de 2022 | Matutina para Mujeres | Realidades del Reino

Matutinas noviembre 5, 2022
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Realidades del Reino

“Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos” (2 Cor. 5:7, NTV).

Cierto día, Sheena, Lynette, Noemi y yo fuimos a caminar por Munden Estate. Esta antigua y bellísima hacienda data del 1795 y se encuentra al norte de Watford, en Inglaterra. Lynette sugirió que fuéramos por un camino nuevo, y entonces decidimos bordear el río Colne. En un momento, nos sentamos, nos quitamos los zapatos y sumergimos los pies en el agua helada. Mientras observábamos a las libélulas azules volar, rozando la superficie del río, nos pusimos a charlar. Hablamos de la pandemia del coronavirus y del miedo.

Hablamos de cómo las teorías conspirativas se multiplican cuando la gente entra en pánico. Hablamos de cómo el miedo puede hacernos creer casi cualquier cosa y hacernos reaccionar de forma egoísta e ilógica.

Entonces, comenzamos a reflexionar acerca de otros miedos: el miedo al rechazo, a la soledad, al fracaso. ¿Cuáles son las mentiras que estos miedos nos están haciendo creer? ¿De qué manera estamos reaccionando?

Cuando Josué sucedió a Moisés como líder del pueblo de Israel, Dios le dijo: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas” (Jos. 1:9, NTV). Josué había servido a Moisés durante años antes de recibir este nombramiento. Él sabía perfectamente cuán obstinado y rebelde era el pueblo. En otras palabras, ¡Josué tenía muchos motivos para preocuparse! Sin embargo, Dios lo invitó a adoptar una perspectiva diferente: la perspectiva celestial. Porque, como escriben Gem y Alan Fadling en What Does your Soul Love? [¿Qué es lo que ama tu alma?], “la debilidad, la inseguridad, la ansiedad o el miedo nunca son la verdadera realidad. La fuerza, la confianza, la paz y el amor de Dios lo son. Somos transformados cuando comenzamos a vivir en estas realidades del Reino”. Coraje es avanzar enfrentando el miedo, fijando la vista en las realidades invisibles.

Si se lo permitimos, el miedo nos robará la vida que Dios quiere darnos, la tierra que nos prometió. Por eso, de vez en cuando, hay que sacarse los zapatos y dejar que el agua fría nos aclare la mente. Debemos reconocer y confesar nuestros miedos, y reemplazarlos con la promesa de Dios de que estará siempre a nuestro lado.

Señor, gracias por estar siempre a mi lado. Hoy te entrego mis miedos: mi miedo al rechazo, al fracaso, a la soledad. Te pido que los reemplaces con la verdad y que me ayudes a avanzar con coraje y fe.

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