Mejore su salud emocional

Blog noviembre 17, 2021
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Si Dios estableció en el Edén una alimentación natural para el ser humano es porque lo creó para vivir bien con esa fuente de energía. (Foto: Shutterstock)

¿Será que existe actualmente alguien capaz de vivir una vida sin estrés? Es muy probable que no. El estrés es una respuesta del cerebro y del cuerpo a una demanda. Cualquier tipo de desafío, como el desempeño en el trabajo o en la escuela, un cambio significativo en la vida o un evento traumático, puede ser motivo de estrés. Pero, si se usan las estrategias correctas, podemos enfrentar eso de manera equilibrada, sin perder nuestra calidad de vida.

Cuando el estrés y la fatiga vienen, muchos de los nutrientes responsables del funcionamiento de nuestro cuerpo desaparecen. Si usted tiene una vida agitada y atareada, es imprescindible que mantenga una dieta equilibrada para tener salud. Con algunos componentes nutricionales como parte de la rutina alimenticia, su cuerpo tendrá las armas necesarias para enfrentar las luchas de cada día.

Los alimentos y las emociones

¿Escuchó hablar de alimentación emocional? Ocurre cuando las personas comen sin tener hambre, en respuesta a determinadas emociones, como ira, estrés, ansiedad o tristeza. Y generalmente se buscan alimentos ricos en grasa, sal o azúcar para compensar esos sentimientos. Entonces se desencadena una serie de eventos contrarios al objetivo inicial de sentir satisfacción; al comer impulsiva y compulsivamente, la persona se encuentra con la frustración y la sensación de fracaso, de tristeza por el cambio probable en su apariencia física; y, por supuesto, con los daños a la salud de manera general.

A lo largo de la última década, ha crecido el número de investigaciones que asocian la nutrición a los trastornos mentales. Eso significa que la comunidad médica reconoce la estrecha relación entre dieta y salud emocional. Una investigación en el departamento de salud y bienestar de la Universidad Binghamton, en los Estados Unidos, investigó el impacto de las deficiencias nutricionales en el aspecto mental, y se descubrió que las mujeres tienen mayor necesidad de una dieta equilibrada y buenos hábitos para mantener el humor bajo control. El mismo estudio revela que las conexiones cerebrales densas son más sensibles a pequeñas variaciones de la dieta, ya que muchas de las sustancias involucradas en el proceso provienen de una dieta rica en nutrientes.

Otro estudio inglés llamado Food and Mood [alimentación y estado de ánimo] muestra que aumentar el consumo de frutas y líquidos, al mismo tiempo en que se disminuye la ingestión de azúcar, cafeína y alcohol, mejora los cuadros de inestabilidad emocional y ayuda en casos de depresión, ataques de pánico y ansiedad. Aquí en Brasil, los especialistas del Consejo Federal de Nutrición explican que los nutrientes que contienen los alimentos actúan en la formación y liberación de neurotransmisores, que son enviados a áreas del cerebro responsables del mantenimiento de la salud mental.

La Biblia tiene razón

Es interesante que cuando leemos el libro de Génesis notamos que esa alimentación que la ciencia nos aconseja a tener es exactamente la que Dios nos designó en el Edén. Él nos revela en su Palabra el plan original que tenía en mente al crearnos. Convengamos que en los días actuales no es tan fácil seguir esas orientaciones, ya que estamos rodeados de productos industrializados y métodos que priorizan más el sabor y la practicidad que la nutrición. Pero es posible seguir los designios de Dios, que nos revelan el cuidado y el amor que tiene por nosotros.

Elena de White también escribió mucho sobre alimentación, y sus consejos siempre estuvieron alineados con la Biblia. Ella refuerza que “Los cereales, las frutas carnosas, las oleaginosas y las legumbres constituyen el alimento escogido para nosotros por el Creador. Preparados del modo más sencillo y natural posible, son los comestibles más sanos y nutritivos. Comunican una fuerza, una resistencia y un vigor intelectual que no pueden obtenerse de un régimen alimenticio más complejo y estimulante” (El ministerio de curación, p. 228).

Alimentos que potencian la salud

Ahora, volviendo a hablar de ciencia, esta tiene el papel importante de ayudarnos a comprender el poder que tienen los alimentos sobre nuestro vigor y calidad de vida. Aquí van algunos ejemplos de nutrientes imprescindibles para una buena salud, y los alimentos en los cuales podemos encontrarlos:

Omega 3: palta/aguacate, nueces, linaza, chía, hojas verde oscuro.

Vitaminas del complejo B: granos integrales, vegetales de hojas verdes, legumbres, champiñones, naranja, arvejas, lentejas, maní y semillas.

Selenio: castaña de Brasil, harina de trigo, nueces, frijoles/porotos, ajo, repollo.

Triptófano: banana, huevos, hojas verde oscuro, maní, cereales integrales, leche.

Vitamina C: brócoli, coliflor, mamón, mango.

Tener una alimentación saludable y equilibrada es fundamental. Ingerir carbohidratos, proteínas, lípidos, minerales y vitaminas con equilibrio es esencial para tener más disposición y fuerza física y mental. Esa es la mejor manera de proveer energía para que las células trabajen de manera más eficiente. Y no se olvide de buscar los sabios consejos y las orientaciones de parte de Dios.

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