Matutina para Mujeres | Martes 26 de Marzo de 2024 | Nuestras obras

Tiempo de lectura: 2 minutos

Nuestras obras

“Quien trate de llegar a ser santo mediante sus esfuerzos por guardar la ley, está intentando algo imposible”. Elena de White

Una niña de nueve años quería hacer algo por agradar a su madre, pues apenas unas horas antes la había hecho enojar con su mala conducta.

—¿Qué puedo hacer para que se te pase el enojo? —le preguntó.

—Nada, hija, no tienes que hacer nada.

—Pero yo quiero hacer algo —insistió la pequeña.

Como su madre no dijo más, la niña decidió prepararle un té de hierbas naturales, pues sabía que le gustaban y que siempre que se las tomaba, se relajaba. Un rato después, la pequeña llegó con un té, y la mamá se lo tomó.

—Amor —comentó la mamá—, estaba muy rico. Colaste muy bien las hierbas, no sentí ni una sola en la boca.

—Gracias, mamá. Las iba a colar con el colador, pero como no lo encontré, usé el matamoscas, que funciona igual de bien.

Al darse cuenta de la cara de horror que ponía su madre, la niña añadió:

—No te preocupes, mami, que no usé el matamoscas nuevo para que no se estropeara.

Así más o menos le tienen que parecer a Dios nuestros esfuerzos por hacer cosas que nos ganen su favor. Sin embargo, la buena noticia es que a todos nos cubre con su gracia. Lo único que nosotros podemos hacer es tener fe en el Hijo. Más allá de eso, no hay esmero suficiente ni obra tan grande a nuestro alcance que haga alguna diferencia en su relación con el pecado y los pecadores.

“Hay dos errores contra los cuales los hijos de Dios –particularmente los que recién están comenzado a confiar en la gracia divina– necesitan guardarse especialmente.¿ El primero, sobre el que ya hemos hablado, es el de fijarse en sus propias obras, confiando en algo que puedan hacer para ponerse en armonía con Dios. El que está tratando de llegar a ser santo mediante sus propias obras para guardar la Ley está intentando algo imposible. Todo lo que el hombre puede hacer sin Cristo está contaminado de egoísmo y pecado. Solo la gracia de Cristo, por medio de la fe, puede hacernos santos” (Elena de White, El camino a Cristo, p. 59).

¿Será que estamos usando el colador equivocado? ¿Será que estamos intentando algo imposible? Si nos estamos fijando demasiado en nuestras propias obras para que sean estas las que nos pongan en armonía con Dios, sí, definitivamente estamos intentando lo imposible.

“Todas nuestras buenas obras son como un trapo sucio” (Isa. 64:6).

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