Matutina para Mujeres | Martes 25 de Junio de 2024 | Quitar el tapón — 2ª parte

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Quitar el tapón — 2ª parte

“El que conoce lo exterior, es erudito. El que se conoce a sí mismo, sabio. El que conquista a los demás, es poderoso. El que se conquista a sí mismo, invencible”. Lao Tsé

La gestión de las emociones bien merece otro día de reflexión. Aquí tienes algunos consejos más de los expertos.

Cuidado con el perfeccionismo. Según la Dra. Brené Brown, el perfeccionista piensa: “Si luzco, vivo y trabajo de una manera perfecta, evitaré o minimizaré la crítica, la culpa y el ridículo”. Es como ponernos una armadura creyendo que evitaremos que nos hagan daño. Pero “cuando el perfeccionismo conduce nuestra vida, la vergüenza nos pisa los talones y el miedo va en el asiento del copiloto”, añade la Dra. Brown. Esto quiere decir que, cuando intentamos hacer las cosas a la perfección, cualquier error en lograrlo o cualquier situación en la que nos quedamos cortas nos hacen sentir vergüenza, porque nos exponen ante los demás, haciendo visibles nuestras limitaciones e incapacidades. Solo pensar que podamos ser expuestas públicamente en nuestras imperfecciones nos genera miedo. Miedo y vergüenza son emociones que, cuanto más lejos, mejor. Es bueno ser cuidadosa e intentar hacer las cosas bien, pero no si de ello derivas tu sentido de valía personal. Dios “sabe bien que somos polvo” (Sal. 103:14), conviene que nosotras lo sepamos para que nos juzguemos de manera más benevolente.

Ora, reflexiona, entrega tus cargas a Dios. Está demostrado que esto da equilibrio emocional a la par que salud. Un grupo de médicos estadounidenses fueron a conventos de clausura donde prácticamente no había cáncer, párkinson, alzhéimer, hipertensión ni diabetes. Pensaron que se debía a la alimentación de las monjas, pero resultó que no era buena; tampoco lo eran las condiciones del clima; y bienestar económico, no tenían. Pero su vida se centraba en la meditación y la oración, y esto las protegía de la enfermedad.

Aprende a detectar a las personas tóxicas para que no te desestabilicen con una frase o una mirada. Cuando sabes quiénes son, puedes trabajar en mejorar tu relación con ellas, analizar qué generan en ti, y cambiar. ¿Cómo? Ajustando tus expectativas. Porque “hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, pero la lengua de los sabios es medicina” (Prov. 12:18, RVR95).

Conócete a ti misma, trabaja tu capacidad de entender tus emociones y de ponerte en el lugar del otro. Analizar, por ejemplo, en qué son diferentes tu esposo y tú, te ayudará a frustrarte menos con ciertas cosas y a aceptarlo como es.

No tengas miedo a equivocarte. “La derrota enseña lo que el éxito oculta”, afirma el psiquiatra Enrique Rojas. La gente que ha fracasado y salido adelante entiende mejor qué es la vida. Aprender a levantarse tras las caídas es clave para nuestro equilibrio emocional.

“Echa sobre Jehová tu carga y él te sostendrá; no dejará para siempre caído al justo” (Sal. 55:22, RVR95).

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