Matutina para Mujeres | Domingo 31 de Diciembre de 2023 | El coro celestial

Tiempo de lectura: 2 minutos

Vía: jw.org

El coro celestial

Y del trono brotó una voz que decía: “Alaben al Dios nuestro los siervos del Señor que le temen, pequeños y grandes”. Apocalipsis 19:5, NBV.

Cuando el conflicto de los siglos haya terminado y Jesús llega al cielo como victorioso guerrero, los seres celestiales celebran el gran triunfo de Dios y entonan un himno antifonal de victoria (Apoc. 19:1-8). El canto es interpretado por varios grupos.

Los versículos 1 al 3 son entonados por la multitud que ya está en el cielo, posiblemente ángeles: “¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella. Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos”. La palabra hebrea Aleluya es compuesta de halal, que significa alabar, y Yah, una abreviatura de Yahveh. Es decir, “alabad a Jehová”, o “alabado sea Dios”. Aparece cuatro veces en el Nuevo Testamento, todas en este capítulo.

El versículo 4 es cantado por un coro compuesto por los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes: “Amén, Aleluya”. El versículo 5 presenta a alguien que habla en nombre de Dios, invitando a seguir alabándolo. Un coro de voces de todos los redimidos responde: “¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado” (vers. 6, 7). Estos redimidos son los que mostraron un temor reverente a Dios.

Cuando la guerra terrenal haya terminado y los santos estén todos reunidos en el hogar, nuestro primer tema será el cántico de Moisés, siervo de Dios. El segundo tema será el cántico del Cordero, el cántico de la gracia y la redención. Este canto será más potente, más grandioso y, entonado con acentos más sublimes, resonará y resonará por los atrios celestiales. […] La iglesia histórica de la Tierra y la iglesia redimida del Cielo tendrán su centro en la cruz del Calvario. Este será el tema, este será el canto –Cristo el todo y en todo–, en antífonas de alabanza que resonarán a través del Cielo entonados por millares y millones y por una innumerable compañía de la hueste de los redimidos. Todos se unirán en este cántico de Moisés y del Cordero. Será un cántico nuevo, porque nunca antes fue cantado en el Cielo (TM, pp. 445, 446).

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