Matutina para Menores | Domingo 14 de Mayo de 2023 | Aprendiendo de la historia

Tiempo de lectura: 2 minutos

Aprendiendo de la historia

“Yo les respondí: ‘No se alarmen. No les tengan miedo. El Señor su Dios marcha al frente de ustedes y combatirá por ustedes, tal como vieron que lo hizo en Egipto’ ” (Deuteronomio 1:29, 30).

Después de 40 años de peregrinación, Israel estaba justo en la frontera de Canaán. Allí, Moisés dio diferentes discursos para que Israel estuviera listo para la conquista. Los conceptos de los discursos se pueden dividir en tres secciones. En primer lugar: aprender de la historia. Conocer su pasado les ayudaría a los israelitas a no repetir los errores. Recordar cómo Dios los había sostenido les daría confianza de que siempre estaría con ellos. Por otra parte, las palabras de Moisés sirvieron para afirmar su dependencia en Dios en las luchas que muy pronto tendrían, y para renovar el pacto. Finalmente, los discursos sirvieron para recordarle al pueblo su llamado sagrado y que debían mantenerse únicos en medio de pueblos idólatras y paganos.

Tenían que recordar el fracaso de la generación anterior. ¿Cuál fue la razón de su fracaso? Dos actitudes opuestas y peligrosas: el temor y la arrogancia. Esas actitudes son muy peligrosas, porque quien actúa así no da lugar a que Dios se manifieste.

La primera emoción que sintió la nación fue un temor paralizante y contagioso que reveló su falta de fe. Por otra parte, cuando Dios determinó que iban a viajar por el desierto por 40 años, un grupo de personas pasaron del temor a la arrogancia, que los llevó a desobedecer. Moisés les advirtió la consecuencia de su decisión, pero no escucharon. En Deuteronomio 1:43, leemos: “Yo les hice esa advertencia, pero ustedes no me hicieron caso, sino que se rebelaron contra la orden del Señor, y con aires de grandeza subieron a la región montañosa”.

El resultado fue desastroso. Desobedecieron dos veces, primero por desconfiar de Dios y luego por salir a luchar sin la bendición ni la compañía del Señor. Tanto si dejamos que el temor nos gane como si somos arrogantes, nos estamos mirando a nosotros mismos. ¿Y si probamos mirando a Dios?

Loading

Más por Explorar

¿Quieres Saber más de nosotros?

ÚNETE A LA FAMILIA