Matutina para Menores | Domingo 13 de Agosto de 2023 | Ingratitud a Dios

Tiempo de lectura: 2 minutos

Ingratitud a Dios

“Cuando se consolidó el reinado de Roboam y él se sintió fuerte, dejó de cumplir la ley del Señor, y todo Israel hizo lo mismo” (2 Crónicas 12:1).

Roboam se enojó tanto porque las diez tribus se separaron que improvisó un ejército de 180.000 hombres (1 Rey. 12:21) con la intención de atacarlas. Dios lo reprendió mediante el profeta Semaías para que se detuviera y se concentrara en reinar sobre las dos tribus. Roboam obedeció y cambió de actitud, por un tiempo. De los 17 años que reinó, solo obedeció a Dios los primeros tres. Construyó ciudades, fortificó otras, organizó el ejército e hizo provisión de alimentos. Por desgracia, como mucha gente, cuando más prosperaba, decidió olvidarse de Dios. Como dice el versículo de hoy: cuando “él se sintió fuerte”, le dio la espalda a Dios.

¡Qué actitud tan triste! Piensa en cómo se habrá sentido Dios: Dios apoyó a Roboam, lo cuidó desde su nacimiento, lo amó, le dio todo lo que necesitaba (ropa, alimento, educación, oportunidades), y cuando Roboam llegó a tener éxito, le dio la espalda.

Pero entonces, llegó una crisis. Sisac, rey de Egipto, avanzaba con un numeroso ejército. ¿Habrá confiado Roboam en las ciudades fortificadas que construyó? Al ver la amenaza, Roboam se humilló, buscó a Dios a través del profeta Semaías y Dios mostró su misericordia y permitió que no fueran aniquilados, sino que Sisac y su ejército solo se llevaran bienes materiales, como los escudos de oro que Salomón había hecho. La Biblia lo registra así: “Por haberse humillado Roboam, se calmó la ira del Señor contra él y no lo destruyó totalmente. A pesar de todo, también había cosas buenas en Judá” (2 Crón. 12:12).

Un tiempo después, Roboam mandó a hacer nuevos escudos, pero ya no de oro, sino de bronce. ¿Notas la diferencia? Así se demostró cómo el poder, y sobre todo el nivel espiritual de la nación, había bajado.

¿Qué lección aprendiste de Roboam? En la vida habrá momentos de éxito y felicidad, y también momentos tristes y difíciles. Confiemos en Dios siempre, y vivirás con paz.

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