Matutina para Jóvenes | Viernes 09 de Febrero de 2024 | Un largo ascenso

Tiempo de lectura: 2 minutos

Un largo ascenso

Mis queridos hermanos, sigan firmes y constantes, trabajando siempre más y más en la obra del Señor; porque ustedes saben que no es en vano el trabajo que hacen en unión con el Señor» (1 Corintios 15:58)

En París se encuentra la famosa Torre Eiffel, de trescientos veinte metros de altura, situada en el Campo de Marte. Se trata de una torre metálica edificada para la Exposición Internacional de 1889, por el famoso ingeniero Gustavo Eiffel. Los valientes que no desean subir por el elevador tienen que ascender a lo largo de 1,585 peldaños. Cuando llegan arriba se encuentran a trescientos metros del suelo. Desde allí pueden disfrutar de una magnífica vista de la ciudad.

La cumbre de la torre se encuentra veinte metros más arriba, pero no se permite subir hasta ese lugar. Muchas personas inician el ascenso, pero no consiguen llegar a la cima. Tal vez falten las fuerzas, se encuentren enfermas o les cuesta demasiado esfuerzo llegar hasta arriba. Les duelen los músculos de las piernas y los pulmones no dan abasto.

¿Has notado que siempre es más fácil bajar una cuesta que subirla? Esto se debe a que la gravedad nos atrae a la tierra. Por eso cuando subimos ejercemos más fuerza para contrarrestar la gravedad, mientras que cuando bajamos, ésta nos ayuda.

Esto nos hace pensar en nuestro ascenso hacia el cielo, aunque en este caso no contamos con un elevador para facilitar el viaje. Debemos subir escalón por escalón, apartándonos del pecado, que es la fuerza de gravedad de este mundo, y buscando «las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios» (Ccolosenses 3:1).

Muchos son los que se cansan en esta larga cuesta hacia el cielo, pero la promesa sigue siendo válida: «El que persevere hasta el fin, éste será salvo» (Mateo 24:13RV95), Por tanto «dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante. FIJEMOS NUESTRA MIRADA EN JESÚS» (HEBREOS 12:1 -2).

Y tú, ¿estás dispuesto a llegar hasta la cima? Recuerda que «nuestra salvación está más cerca que al principio, cuando creímos en el mensaje» (Romanos 13:11)

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