Matutina para Jóvenes | Martes 02 de Mayo de 2023 | Jehová

Tiempo de lectura: 2 minutos

Jehová

Y llamó Abraham a aquel lugar “Jehová proveerá”. Por tanto se dice hoy: “En el monte de Jehová será provisto”. Génesis 22:14.

El Señor es un Dios con nombre de pila: Jehová. ¡Y qué nombre! La raíz de la que proviene está relacionada con ‘ser’, ‘existir’ o ‘estar’. Primero, Dios es. Representa la esencia del universo y todo gira alrededor de su naturaleza: el amor. Cada pequeño detalle en el giro de los astros, en el desarrollo de una flor, en el vuelo de una mariposa, nos habla de su esencia. Además, Dios existe. Es un Dios vivo y de vida. Hay muchos dioses sin vida o “quitavidas”. Las figuras en piedra o madera que se representaban en los panteones de la antigüedad eran piedra o madera nada más. Los dioses de la actualidad de níquel o plástico que parecen aportar plenitud continúan siendo, como entonces, solo níquel o plástico. Adorar, entonces, a Moloc-baal podía implicar la muerte de tu primogénito; adorar, hoy, a Mamón (materialismo) puede implicar la muerte existencial de tu familia. Pero Jehová no era ni es así. Confiar en el Señor da vida, alegría, seguridad, plenitud. Hay ganas de más y, a cambio, no hay que sacrificar a nadie. Y, sobre todo, Dios está. Los dioses del Mediterráneo vivían más allá de las nubes, alejados de la compañía humana. A Jehová, en cambio, le gusta estar al lado, acompañar. Y lo demuestra la historia: abriendo un mar, dando sombra en el ardiente desierto, aportando calor en la gélida noche, venciendo adversidades, realizando maravillas y cotidianidades. Dios está y estará. Y digo “estará”, porque “Jehová” está escrito de tal manera en el original que implica que esa naturaleza no ha cesado sino que continúa y continuará. Jehová seguirá siendo con nosotros y, por ello, tendremos identidad. Seguirá existiendo con nosotros y, por ello, tendremos vida. Seguirá estando con nosotros y, por ello, jamás nos faltará su compañía.

Jehová participa de la Historia de este mundo, también participa de tu historia personal. Su transcendencia no entra en conflicto con la proximidad. No mira hacia otro lado, ni nos abandona a nuestros derroteros. En el trayecto de la vida está presente como el vector que nos guía hacia la meta de la redención, como la fuerza que nos impulsa cada instante a pesar del desgaste de un mundo de adversidades.

Es nuestro amado Dios, y tan solo en su nombre, Jehová, hay un universo de promesas. ¿Por qué no pruebas llamar a este día “Jehová proveerá”?

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