Matutina para Jóvenes | Lunes 18 de Marzo de 2024 | Un perdedor que llegó a ser presidente

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Un perdedor que llegó a ser presidente

«Porque aunque caiga siete veces, otras tantas se levantará» (Proverbios 24: 16).

Abraham Lincoln ha pasado a la historia como uno de los mejores presidentes de los Estados Unidos de América. Sin embargo, muchos desconocen su historia de trabajo, perseverancia y derrotas antes de llegar a ser presidente. Consideremos la vida de este personaje, desde la perspectiva del psicólogo y emprendedor digital Jesús A. Lacoste.

Lincoln tuvo que empezar a trabajar desde niño para ayudar a su familia. Su madre murió cuando apenas tenía nueve años. A los veintidós, fracasó en los negocios. A los veintitrés, perdió en las elecciones para ser legislador y no pudo ingresar a la Facultad de Derecho. A los veinticuatro años se declaró en bancarrota y pasó diecisiete años pagando deudas a sus amigos. A los veinticinco, perdió nuevamente en las elecciones para ser legislador. A los veintiséis años, cuando estaba a punto de casarse, su novia falleció.

A los veintisiete años tuvo una crisis nerviosa y pasó seis meses en cama. A los veintinueve, perdió en las elecciones para ser representante de su Estado. A los treinta y uno, no pudo formar parte del Colegio Electoral. Entre los treinta y cuatro y los treinta y nueve años perdió tres veces en las elecciones al Congreso.

A los cuarenta años fue rechazado para un trabajo como alto funcionario de su estado. A los cuarenta y cinco perdió en las elecciones para el Senado. A los cuarenta y siete perdió en las elecciones del Partido Republicano para candidato a vicepresidente del país. En esta ocasión obtuvo menos de cien votos. A los cuarenta y nueve años perdió nuevamente en las elecciones para el Senado. No obstante, a los cincuenta y un años Abraham Lincoln fue elegido presidente de los Estados Unidos de América.

Luego de ser presidente, Lincoln abolió la esclavitud, fortaleció el gobierno federal y modernizó la economía del país. La historia de Abraham Lincoln es, sobre todo, una de superación y perseverancia. El mismo Lincoln dijo en cierta ocasión: «Mi gran preocupación no es si has fracasado, sino si estás contento con tu fracaso».

El camino hacia el éxito no es una línea recta y sin obstáculos, pero en el nombre de Jesús, tú puedes lograr cualquier meta que te propongas. Procura hoy que estas sean elevadas y que glorifiquen su nombre.

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