Matutina para Jóvenes | Lunes 12 de Febrero de 2024 | Aprendamos a escuchar

Tiempo de lectura: 2 minutos

Aprendamos a escuchar

El que desprecia la corrección no se aprecia a sí mismo; el que atiende a la reprensión adquiere entendimiento» (Proverbios 5:32)

¿Sabes escuchar? Muchos oyen, pero sin escuchar. Pocos saben comunicarse en forma debida, y eso los perjudica. El siguiente caso muestra lo que puede suceder al que no escucha.

El caballero, de origen inglés, subió a un tren en una ciudad de Alemania y se sentó junto a una señora de aspecto agradable que también parecía ser inglesa. Después de acomodarse, se volvió hacia ella y le preguntó si era inglesa. La señora le lanzó una mirada furibunda, sacó un libro en inglés y se puso a leer.

Mientras el tren estaba todavía en la estación donde se había detenido, el conductor pasó pidiendo los boletos. La señora entregó su boleto sin mirar siquiera al conductor. Éste dijo algo en alemán. La dama lo miró con rostro malhumorado y siguió leyendo. El conductor volvió a decirle algo acompañando sus palabras con enérgicos movimientos de manos.

Otro pasajero quiso intervenir para ayudar a la dama. Le dijo: «Señora, ¿entendió usted lo que dijo el conductor?». Pero la señora lo ignoró. El amable pasajero repitió la pregunta. La dama se limitó a mirarlo a los ojos mientras decía: «¡Tampoco me interesa entablar una conversación con usted!».

El pasajero amable se compuso mientras el tren reiniciaba la marcha, y contestó: «Está bien, señora. Haga lo que quiera. El conductor sólo trataba de decirle que usted subió a un tren equivocado, que lleva otro rumbo, que es un tren espreso y que su próxima parada será dentro de seis horas».

Interesante, ¿cierto? Ahora imagina los graves resultados que nos acarreamos cuando no prestamos atencióna la voz de Dios. Corremos el riesgo de perder el camino y no llegar a nuestro destino, que es «la santa ciudad, la Nueva Jerusalén».

Hoy al obedecer su palabra puedes estar seguro de que andas por «el camino, la verdad y la vida» (Juan 14:6). «Y si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás una voz detrás de tí, que te dirá: «Por aquí es el camino, vayan por aquí» (Isaías 30:21).

Que tu caminar te lleve hoy un poco más cerca del reino de Dios.

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