Matutina para Adultos | Lunes 27 de Noviembre de 2023 | “Y yo los bendeciré”

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“Y yo los bendeciré”

“ ‘Jehová te bendiga y te guarde. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz’. Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré” (Números 6:24-27).

¿Sabes cuál es el registro más antiguo que tenemos de alguna porción bíblica? Durante años yo creí que eran los rollos del Mar Muerto, pero en una visita al Museo de Israel me di cuenta de que mi creencia distaba mucho de la realidad. Los rollos siguen siendo los manuscritos más antiguos, sí, pero en ese museo hay una pequeña placa de plata en forma de rollo que ha sido fechada en el siglo VII a.C.; es decir, es unos quinientos años más antigua que cualquiera de los escritos hallados en Qumrán. La pequeña pieza fue encontrada en Ketef Hinom, un lugar muy cercano a la ciudad de Jerusalén, mientras se excavaba la tumba de una familia acomodada. Gabriel Barkay, el arqueólogo encargado del proyecto bajo los auspicios de la Universidad de Tel-Aviv, encontró más de cien joyas, unas doscientas vasijas y varias piezas de marfil. Pero el descubrimiento más importante fue la plaquita de plata con un texto bíblico, que se ha convertido en uno de los más significativos hallazgos arqueológicos.²²⁵

¿Qué pasaje bíblico contiene? Números 6:22 al 27, la famosa bendición sacerdotal: “Jehová habló a Moisés y le dijo: ‘Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel: Jehová te bendiga y te guarde. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz’. Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”.

Sí, el registro bíblico más antiguo nos habla de bendición, de misericordia, de paz. Nuestro Padre quiere que sepamos que él cumplirá su promesa y nos bendecirá. No porque lo merezcamos, sino porque nos ama, porque disfruta viendo a sus hijos siendo hombres y mujeres benditos. Aunque los arqueólogos consideran que la placa era una especie de amuleto, se trata de una invocación, una plegaria en la que el creyente expresa su confianza en que Dios estará a su lado.

Esa plaquita de la cueva funeraria ya no puede decirle nada a su fallecido dueño, pero sigue hablándonos a nosotros y confirmándonos una preciosa promesa: Dios nos bendecirá hoy y siempre.

225 Gabriel Barkay, et al., “The Amulets from Ketef Hinnom: A New Edition and Evaluation”, Bulletin of American Schools of Oriental Research, 334 (mayo de 2004), pp. 41-71.

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