Matutina para Adultos | Jueves 02 de Noviembre de 2023 | “Ciertamente yo estaré contigo”

Tiempo de lectura: 2 minutos

“Ciertamente yo estaré contigo”

“Jehová le dijo: ‘Ciertamente yo estaré contigo, y tú derrotarás a los madianitas como a un solo hombre’ ” (Jueces 6:16).

En Jueces 6 encontramos uno de los episodios más tristes de la historia de Israel. Tras haber sido librados de la esclavitud egipcia, el pueblo de Dios ahora estaba siendo oprimido por “la mano de Madián”. Tan fuerte era la opresión que los israelitas tuvieron que abandonar sus tierras e irse a vivir en “cuevas en los montes, cavernas” (Juec. 6:2). Cuando Israel sembraba algo, los madianitas “subían como una inmensa nube de langostas” (Juec. 6:5) y devastaban la tierra, no dejando nada de comer a los israelitas. “De este modo se empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián. Y los hijos de Israel clamaron a Jehová” (Juec. 6:6).

El clamor de ellos llegó a la presencia divina, y el Señor decidió librar a Israel. Para ello, tuvo un encuentro personal con Gedeón cuando este trillaba trigo; le dijo: “Jehová está contigo, hombre esforzado y valiente […]. Ve con esta tu fuerza y salvarás a Israel de manos de los madianitas. ¿No te envío yo?” (Juec. 6:12, 14). Y esta fue la repuesta de Gedeón: “Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo soy el menor en la casa de mi padre” (Juec. 6:15). Para llevar a cabo una gran obra, Dios llama a un hombre que se siente pequeño. Gedeón viene de una media tribu, porque eso era Manasés; de esa media tribu, la familia de Gedeón era de las más pobres; y de esa familia pobre, Gedeón era el más pequeño. Una respuesta similar fue dada por Saúl, por Moisés, por Jeremías. Y es que “Dios no siempre escoge, para su obra, a los hombres de talentos más destacados sino a los que mejor puede utilizar” (Patriarcas y profetas, p. 595).

Y a todo el que quiera ser usado por Dios, él le da la misma promesa que le dio a Gedeón: “Ciertamente yo estaré contigo” (vers. 16). El hombre que los demás veían como un “leñador” o como un “picapedrero”, el Señor lo vio como su “guerrero” (en hebreo, “Gedeón” significa cualquiera de estas tres cosas: “leñador”, “picapedrero”, “guerrero”). La presencia divina hizo que un desconocido obrero se convirtiera en el libertador de su pueblo.

Como Gedeón, tú estás librando tu propia batalla; y como a Gedeón, Dios también te asegura que estará contigo.

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