Lunes 21 de Noviembre de 2022 | Matutina para Adultos | Encuentro en el supermercado

Adultos noviembre 18, 2022
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Encuentro en el supermercado

“No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. ¡Ya bastante tiene cada día con su propio mal!” (Mateo 6:34, RVC).

Una mañana estaba haciendo compras en el supermercado cuando se me acercó un anciano de elevada estatura. Me encontraba en la sección de las frutas cuando me habló.

–Cuando yo era un niño –dijo, mientras agarraba un mango–, comíamos en abundancia un mango muy parecido a este. Los arrancábamos de las matas. No había tantas construcciones.

–A mi esposa le gusta mucho el mango –le respondí.

–¿Sabes lo que hago después de que me como un mango? –me preguntó–. Echo la cáscara en un recipiente para desechos orgánicos, que luego uso como abono. Y, siempre que puedo, siembro la semilla. Así algún día otros podrán comer del árbol que sembré.

Sin esperar mi reacción, añadió:

–Otros sembraron los mangos que comí cuando yo era niño.

No sé durante cuánto tiempo hablamos, pero fue suficiente para saber algo de Edward (87 años). Polaco de segunda generación en los Estados Unidos. Un corazón agradecido. Cuando supo que me gustaba leer, me habló de algunos de sus autores favoritos. Uno, Dale Carnegie; otro, Leon Tolstoi.

Siempre estoy apurado, pero esa mañana puse a un lado mis prisas para escucharlo. No sucede todos los días que uno tiene el privilegio de “beber” de esa fuente de sabiduría que son nuestros ancianos. Todavía recuerdo sus palabras de despedida.

–Vive el presente, siembra para mañana, y no alimentes la ansiedad. Es un pensamiento de Dale Carnegie –dijo.

Cuando llegué a casa, busqué un libro de Carnegie del que ya las hojas se están desprendiendo, de lo viejo que es. En el primer capítulo Carnegie comenta nuestro texto de hoy. Él dice que ahí las palabras de Jesús no significan que no hemos de planificar, o hacer provisión, para el mañana, sino que no hemos de estar ansiosos (How to Stop Worrying and Start Living, p. 3).

No sé si Edward aún recuerda nuestro encuentro en el supermercado, pero a mí me sirvió para recordar algunas de las grandes enseñanzas del Sermón del Monte. Si no falta el alimento a las aves, ¿nos faltará a nosotros, su posesión adquirida al precio de su sangre? Si Dios viste a las flores del campo con una belleza incomparable, ¿nos faltará el vestido a nosotros, la corona de su creación?

Amado Jesús, ayúdame a recordar que mañana no ha llegado todavía. Mientras llega, capacítame para hoy colocarte en primer lugar, y creer que todo lo demás vendrá por añadidura.

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