Lunes 15 de Agosto de 2022 | Matutina para Mujeres | Algo nuevo

Matutinas agosto 11, 2022
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Algo nuevo

“Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer. Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía” (Isa. 43:18, 19, NTV).

Cuando compro un vestido nuevo, siempre saco una prenda vieja del ropero y la regalo. No quiero tener uno de esos roperos atiborrados de ropa, que no se pueden ni abrir. Me gusta hacer espacio para lo nuevo. No sé cuándo comencé con esta práctica, pero ya estoy tan acostumbrada que es algo automático; antes de meter algo nuevo en el ropero, siempre saco algo viejo. Estoy intentando hacer lo mismo a nivel espiritual: prepararme para los cambios haciendo espacio emocional.

Todas tenemos una amplitud de banda mental y emocional. Como una computadora, hay un límite para la cantidad de cosas que podemos manejar simultáneamente. A veces, para recibir algo nuevo, sin colapsar, es preciso borrar un archivo. A veces, hay que abrir las manos y soltar ese viejo juguete para que Dios pueda darnos algo nuevo y mejor. En Just Enough Light for the Step I’m on [Solo la cantidad de luz suficiente para el paso en el que estoy], Stormie Omartian escribe:

“Cuando Dios apunta en una nueva dirección, debemos abandonar todo lo que habíamos conocido y estar dispuestos a abrazar la incertidumbre y confiar en que él nos sostendrá en el viaje”.

Con las puertas de mi ropero abiertas, con una nueva prenda en mis manos, es fácil deshacerme de una prenda vieja. El verdadero desafío es soltar lo viejo antes de recibir lo nuevo, por fe. Pero, como Elena de White escribe en El ministerio de curación, al ceder, al soltar, somos bendecidas. “Nunca se nos exige que hagamos un verdadero sacrificio por Dios. Nos pide él que le cedamos muchas cosas; pero al hacerlo, no nos despojamos más que de lo que nos impide avanzar hacia el cielo. Aun cuando nos invita a renunciar a cosas que en sí mismas son buenas, podemos estar seguros de que Dios nos prepara algún bien superior” (p. 376). Confiemos en la suprema generosidad de Dios. Soltemos, cedamos, creemos espacios para recibir lo nuevo.

Señor, quiero recibir los cambios que tú quieres hacer en mi vida con manos abiertas y un corazón dispuesto. Si hay cosas que hoy necesito soltar para crear un espacio, incluyendo actitudes mentales como el victimismo o el pesimismo, por favor muéstramelas. Confío en tu bondad y generosidad. Amén.

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