Lunes 08 de Agosto de 2022 | Matutina para Jóvenes | Provisión para el pobre

Jóvenes agosto 4, 2022
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Provisión para el pobre

«Tu pueblo se estableció allí y tú, oh Dios, por tu bondad, le diste al pobre lo necesario». Salmo 68: 10

Llegó el momento más importante en la programación del grupo pequeño: el momento de orar por los pedidos de todos los presentes. La coordinadora de la oración se puso de pie y pidió que expresaran sus pedidos para escribirlos en la pizarra. Inmediatamente una hermana levantó la mano, pero la encargada la pasó por alto y comenzó a tomar las peticiones de las otras personas. Uno de los presentes pidió que oraran por su hijo, que tenía una enfermedad bastante delicada. Todos se dieron cuenta de que aquella dama venía por primera vez al grupo de oración y parecía ser una persona de recursos.

Uno por uno los presentes expresaron sus peticiones, pero por algún motivo la dirigente ignoraba la mano de la hermana que todavía se mantenía en alto. Finalmente la directora decidió cerrar el proceso. Le asignaron los pedidos a las parejas y tuvieron cuidado de que no quedara ninguno sin atención. Fue entonces cuando la hermana de la mano en alto se puso de pie y suplicó que no dejaran fuera su pedido. Todas las miradas quedaron puestas sobre ella. De manera vehemente y con voz quebrantada expresó su necesidad:

—Esta semana es el último plazo que tengo para pagar las cuotas atrasadas de mi casita. Si no pago este viernes, el banco me quitará la casa. No he podido conseguir el dinero que debo. Ni siquiera me han querido prestar, pues por ser tan pobre no tengo capacidad de pago.

Fue entonces cuando la líder dejó ver la razón por la cual no quería tomar su petición. Le dijo que todo el año habían orado por lo mismo sin ningún resultado y que siendo que apenas faltaba una semana, ella creía que no era necesario seguir orando por ese pedido. De todas formas lo anotó, casi de mala gana. Se formaron las parejas y, después de leer una promesa de la Palabra y cantar un himno, hicieron los pedidos en oración.

Al finalizar, la dama del niño enfermo se acercó a la hermana a punto de perder su vivienda.

—¿Cuánto dinero debe? —le preguntó.

La hermana le dijo la cantidad, y aquella dama abrió su cartera, sacó la chequera, escribió un cheque por la cantidad necesitada y se lo entregó diciéndole.

—No se preocupe más por eso, pague la deuda.

El @Dios que provee para los pobres es el mismo que hoy puede proveer para ti sin importar cuál sea tu necesidad.

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