¿La soltería es una maldición?

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La disyuntiva de cuándo te pones de novia o cuando te casas surge durante la espera en Dios por un compañero para la vida. (Foto: Shutterstock)

Hola, queridos. Hace casi un par de meses atrás abrí un nuevo perfil en Instagram denominado Amor en Idiomas (@amoren.idiomas), que tiene la finalidad de ayudar a jóvenes solteros a esperar en Dios por un compañero o compañera para la vida, y a los matrimonios a enfrentar los desafíos del día a día junto a su fortalecimiento.

A pesar de que el perfil tiene poco tiempo he recibido mensajes de solteros y casados en busca de consejos. Mis consejos tienen base bíblica y la ayuda de varios años leyendo libros sobre relaciones de pareja y de asistencia a seminarios. Sin embargo, me llamó la atención algunos mensajes, en especial de señoritas solteras, que puede parecer que son pocas las que esperan por un compañero para la vida, pero las hay. En medio de un mundo donde ser virgen o casto a los 18 años es para tontos, es idea antigua, o incluso lleva a sufrir bullying.

Estas jóvenes sufren una presión fuerte por parte de la sociedad, inclusive por algunos miembros de sus iglesias, con preguntas como “¿Ya tienes novio? ¿Cuándo te vas a casar? Se te está pasando el tren”; etc. Por su puesto, nuestras jóvenes solteras no son de hierro para no derramar lágrimas en su soledad, porque se sienten presionadas e incluso “abandonadas” por Dios. Ellas llegan a ser víctimas de padrones impuestos, que bajo presión las pueden llevar a desarrollar algunos problemas emocionales.

Sin embargo, muchas de ellas desean en su corazón formar un hogar, dado a que está en nuestro ADN. Fuimos creados por el Dios de los cielos que nos hizo a su semejanza y no a su naturaleza. Él altísimo fue quien instauró en nuestros corazones el querer amar a otro ser humano y procrear. Es natural que eso exista en nuestros sueños, el asunto es que muchos cristianos no han aprendido a respetar los tiempos de Dios y el de nuestros jóvenes solteros, por eso los presionan.

En esa disyuntiva de que cuando te pones de novia o cuando te casas, es que surgen preguntas en las mentes de señoritas que prefieren esperar en Dios por un compañero para la vida. Preguntas como por ejemplo: “¿Por qué Dios tarda en responder mi oración por un cónyuge? ¿Debo seguir orando? ¿Se ha olvidado Dios de mí? ¿Me quedaré soltera para toda la vida?”
Si tú eres una de aquellas jóvenes los siguientes párrafos, en especial, son para ti.

La espera vale la pena

Mujer hermosa, eres como un lingote de oro en medio de millones de piedras comunes que no entienden por qué sigues brillando, si para ellos debieras ser como una más del montón. El mundo cruel te ha puesto una carga que sé que a veces se te hace tan difícil llevar sobre tus hombros que estás a punto de rendirte. Pero no lo hagas, por favor, no pierdas el brillo que el Creador del universo te ha dado. Nadie más que él entiende tu sentir, ve tus lágrimas, tu ansiedad, tu frustración, tu dolor.

La Palabra de Dios en Salmos 25:3 te recuerda: “Nadie que tenga fe en ti, Dios mío, se avergonzará de haber puesto su confianza en ti”. (NBV) Y créeme que esta promesa es real. Tal vez te preguntes, “¿pero por qué aún Dios no responde mi oración? ¿Ya tengo tiempo orando a Dios por un esposo y no pasa nada?”. Entiendo tu desánimo, incluso tu soledad, hasta probablemente tu desesperación al ver que tus amigos están en pareja y tú sigues sola.

Sabes, cuando ya no quieres más la vida de soltera, estás en tu desierto, y así como Dios estuvo con el pueblo de Israel caminando 40 años en un desierto literal, Dios también está contigo en tu desierto espiritual. Siendo tu protección de día y de noche, porque esperas en él.
En ese desierto Dios permite que pases por circunstancias difíciles como la soledad, y es en esa prueba que Dios te quiere enseñar a disfrutar de su compañía, de su presencia.

Querida, el matrimonio no va a curar tu soledad. ¿Te has dado cuenta que puedes estar rodeada de personas y aún así te sigues sintiendo sola? Pasa lo mismo en el matrimonio, si no has aprendido a disfrutar de la compañía de Dios, tu cónyuge no será capaz de llenar el vacío que tu corazón llora. Tal vez no estés necesitando por ahora un novio, pero sí a Jesucristo, quien te ama y valora más que nadie en esta Tierra. Por eso, espera en el Señor, no le entregues tu esencia, tu interior, a quien no lo merece a cambio de llenar tu vacío, porque si lo haces apagarás tu brillo. Y eso no se llama amor, se llama pasión. Está en tus manos decidir cómo quieres vivir, cómo deseas ser recordada. Está en juego tu salvación.

La respuesta

Tengo una buena noticia para ti, el desierto no es para siempre, pero mientras estés en el puedes hacerlo florecer. En ese lugar estás aprendiendo lecciones que te ayudarán a lidiar en la vida de a dos, porque es fácil casarse, lo difícil es mantenerse casado y Dios quiere darte una familia, un hogar feliz, no una relación de unos meses o algunos años y de pronto el divorcio. Dios quiere que seas feliz y que vivas en plenitud. Dios quiere familias en su reino.

En resumen, si analizas bien el asunto, la soltería no es una maldición, es una enorme bendición que Dios te da para florecer, para crecer en todos los aspectos de la vida. Es la etapa que te preparará para el matrimonio. Y si quieres casarte, es porque Dios colocó ese deseo en tu corazón y si esperas con fe no serás defraudada. Va a llegar el momento en que digas: la espera valió la pena, y qué corta fue. Y mientras todavía estés soltera enfócate en las bendiciones que Dios te da, ese acto te ayudará a vivir agradecida y a disfrutar de esa etapa de la vida. Involúcrate en acciones sociales a favor de los demás, esto último te ayudará a sentirte feliz y completa.

La famosa escritora y oradora Helen Keller escribió una vez: “Cuando una puerta de felicidad se cierra, otra se abre, pero muchas veces miramos tanto tiempo la puerta cerrada que no vemos la que se ha abierto para nosotros”.

C.S Lewis, también escribió: “Dios nos permite experimentar los puntos bajos de la vida para enseñarnos lecciones que no podríamos aprender de otra manera”.

Recuerda, tu espera no será en vano.

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