LA PRIMERA PROMESA EVANGÉLICA

EGW octubre 5, 2022
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El cielo se entristeció al comprender que  el hombre  estaba perdido y que  el mundo  creado  por  Dios  iba  a poblarse  de mortales  condenados  a la miseria, la enfermedad y la muerte, sin remisión  para el ofensor. Toda  la familia de Adán debía morir. Vi al amable Jesús y contemplé  una expresión de simpatía y tristeza en su semblante. Luego  lo vi acercarse a la deslumbradora  luz que envolvía al Padre. El ángel que me acompañaba  dijo:  «Está en íntimo coloquio  con su Padre». La ansiedad  de los ángeles parecía  muy viva mientras Jesús  estaba  conversando  con  su  Padre…  [Cuando]  él vino del Padre … Dijo entonces  a los ángeles que se había hallado un medio para salvar al hombre  perdido; que había estado intercediendo con su Padre, y había ofrecido dar su vida como rescate y cargar él mismo con la sentencia de muerte, a fin de que por su intervención pudiesen  los hombres encontrar perdón; para que por los méritos de la sangre y la obediencia  de él a la ley de Dios, ellos obtuviesen  el favor del Padre y volviesen al hermoso  huerto para comer del fruto del árbol de vida (Primeros escritos, p.  149).

En toda la plenitud de su divinidad, con toda  la gloria de su humanidad inmaculada, Cristo se dio a sí mismo libremente por nosotros como un sacrificio pleno, y todo  el que acude a él debiera  aceptarlo como  si fuera la única persona por quien  se pagó ese precio. Así como en Adán  todos  mueren, en Cristo  todos  serán  vivificados,  porque los obedientes  resucitarán para  inmortalidad, y los transgresores  saldrán  de  entre  los  muertos para sufrir la muerte, el castigo que les aplica la ley que transgredieron…

Muchos han  creído  que  no pueden  pecar  porque  están santificados, pero  esta es una trampa  engañosa del maligno.  Existe el constante peligro de que caigamos en pecado, y por eso Cristo  nos ha advertido que debemos velar y orar para que no caigamos en tentación. Si somos conscientes de la debilidad  de nuestro yo, no  manifestaremos confianza  propia  ni  seremos temerarios frente al peligro, sino que sentiremos la necesidad de buscar la Fuente  de nuestra fortaleza, que es Jesús, nuestra justicia. Vendremos arrepentidos y contritos, con la desesperada sensación de nuestra finita debilidad, para aprender  que cada día debemos  requerir  los méritos  de la sangre de Cristo, a fin de que podamos  ser vasos preparados para que el Maestro los pueda  usar. Al depender de este modo  de Dios, no se nos encontrará combatiendo contra la verdad, sino que siempre  estaremos en condiciones de ponernos de parte  de lo recto. Debemos  aferrarnos a las enseñanzas de la Biblia, y no seguir las costumbres y las tradiciones del mundo, ni los dichos ni las obras de los hombres ( Cada día con Dios, p.  146).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2022.
4to. Trimestre 2022 «¿QUÉ ES EL HOMBRE? “LA VIDA ETERNA: LA MUERTE Y LA ESPERANZA FUTURA”»
Lección 2: «MUERTE EN UN MUNDO PECAMINOSO»
Colaboradores: Wilber Valero & Esther Jiménez

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