Jueves 17 de Noviembre de 2022 | Matutina para Jóvenes | Déjalo crecer en tu vida

Tiempo de lectura: 2 minutos

Déjalo crecer en tu vida

«Es necesario que él crezca, y que yo disminuya». Juan 3: 30, RV95

Llegó a la puerta de la empresa del hermano Andrés. Era del campo, era un muchacho pobre que venía a la ciudad a buscar una oportunidad y empezar una nueva vida. El hermano Andrés era muy conocido en la ciudad por su generosidad. Por eso, a Pablo le habían dicho que quien le podía ayudar era Andrés. Era una empresa de consultorías que asesoraba a bancos e instituciones para mejorar sus procesos. Estas asesorías eran muy bien valoradas por los empresarios, sobre todo porque Andrés se caracterizaba por ser un hombre de valores.

Él lo puso a cargo del aseo, pero Pablo dedicaba tiempo a crecer en otras áreas. Era muy atento y estaba pendiente de todo lo que se hacía allí en la empresa para aprender. Andrés le tomó mucho aprecio por ser muy respetuoso e inteligente. Por pedido de él mismo, lo llevó a su iglesia y le comenzó a enseñar su fe. Pronto entregó su vida a Jesús y se hizo miembro de la iglesia.

Andrés lo puso de mensajero y esporádicamente lo llevaba a sus exposiciones. Le enseñó a hablar en público, a preparar las charlas. Le dedicó tiempo para ponerlo a practicar y, cuando menos lo pensó, lo puso a dar su primera presentación en una pequeña empresa. Lo hizo exitosamente. De esa manera, pasó a ser uno más del grupo de conferencistas. Un día, cuando Andrés creyó que estaba listo, lo animó a iniciar su propio negocio y le dio lo básico para hacerlo. Se fue a una ciudad vecina y allí perfeccionó sus técnicas, añadiéndole ayudas tecnológicas. Su negocio creció rápidamente y se convirtió en el mejor y más avanzado en todo el país. Un día, uno de los empleados de Andrés vino corriendo a su oficina a darle la noticia.

—Es el más apetecido y muchos de nuestros clientes lo están utilizando.

Sin inmutarse, Andrés le respondió:

—Lo preparé para que fuera el mejor, y lo está haciendo».

Esa actitud es muy escasa hoy en día, todos queremos ser el número uno, y en materia de salvación es peligroso tomar el lugar que le corresponde a Dios. Hemos de dejar que Jesús crezca cada día en nuestra vida, darle el protagonismo a él, y cosecharemos los resultados.

Hoy, el mensaje de @Dios para ti es: «Deja que mi Hijo crezca, y tu ego y tus pecados disminuyan. Ese es el secreto del éxito espiritual».

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