Jueves 17 de Noviembre de 2022 | Matutina para Adultos | ¿Quién posee a quién?

Adultos noviembre 14, 2022
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¿Quién posee a quién?

“Dios le dijo: ‘Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has guardado, ¿de quién será?’ Así es el que hace para sí tesoro y no es rico para con Dios” (Lucas 12:20, 21).

Un amigo de Philip Yancey solía decir que las tres preguntas más importantes que uno puede hacer con relación al dinero son: ¿Cómo lo conseguiste? ¿Qué estás haciendo con él? ¿Qué está haciendo el dinero contigo? ¿Cuál de las tres preguntas es la más importante? Sin duda alguna, la tercera. Por esta razón, el mismo Yancey escribe que algunos de los dichos más incisivos de Jesús van directo al corazón de esa tercera pregunta (“A Surefire Investment”, Christianity Today, enero de 2009, p. 80). ¿Un buen ejemplo de ello? El relato del rico insensato.

Una rápida lectura al relato da la impresión de que estamos en presencia de un hombre que posee todas las herramientas del gerente exitoso: emprendedor, planificador, dispuesto a asumir riesgos. Empero, en opinión de Dios el hombre es un “necio”. ¿Por qué?

En primer lugar, porque su mundo era muy pequeño; tan pequeño que solo había lugar para él y sus placeres. Basta escucharlo hablar para uno darse cuenta de lo egoísta que era: “Esto haré: ‘derribaré mis graneros y los edificaré más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes…” Por la mente de este hombre ni siquiera remotamente pasaba la idea de que él podía ser un medio para bendecir a otros.

En segundo lugar, este hombre pensó que tenía el control del futuro. Esta actitud la vemos reflejada cuando dice: “Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida’ ” (vers. 19, NVI).

¿Quién es necio y quién es sabio ante Dios? Según la parábola, el necio es “el que acumula riquezas para sí mismo”; el sabio, el que es “rico delante de Dios” (vers. 21, NVI).

Definitivamente, ¡la escala de valores del cielo es muy diferente a la que predomina en este mundo! De ahí que sea necesario hacer de nuevo las tres preguntas: ¿Cómo conseguiste tu dinero? ¿Qué estás haciendo con él? Más importante aún, ¿qué está haciendo el dinero contigo? Dicho de otra manera: ¿Quién posee a quién?

Padre celestial, ayúdame a administrar los recursos que llegan a mis manos de un modo que beneficien también al necesitado. Ayúdame a recordar siempre que mi futuro está en tus manos; y que mi verdadera riqueza está en la Patria celestial.

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