Jueves 14 de Julio de 2022 | Matutina para Jóvenes | Corazón roto

Jóvenes julio 10, 2022
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Corazón roto

«Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas». Salmo 147: 3

Fue durante una semana de oración cuando se acercó a nosotros. Era joven, muy elegante, con un cuerpo esbelto que dejaba ver el tiempo y el dinero invertidos en su cuidado. Daba la impresión de ser una de esas modelos famosas. Pidió una visita en su apartamento. No alcanzábamos a imaginarnos el infierno que ardía dentro de tanta belleza. Nos contó que nunca conoció a su padre, que su padrastro abusaba sexualmente de ella, que cuando se lo dijo a su madre, ella reaccionó violentamente y la golpeó, acusándola de mentirosa. Huyó de casa y, después de deambular en las calles, llegó a trabajar en una casa de familia. Allí el dueño de la casa también abusó de ella.

Cuando se percató de que su cuerpo y su belleza física atraían a los hombres decidió sacarle provecho. Comenzó a cobrar por los favores sexuales. De esa manera llegó a convertirse en una dama de compañía para políticos, empresarios y hombres de mucha influencia y dinero. Ahora tenía una cuenta bancaria con abundante dinero, un carro de último modelo, un apartamento lujoso, un corazón destrozado y mil heridas abiertas en su alma. Todos esos años había odiado a su madre.

Buscando alivio para su alma herida comenzó a estudiar la Biblia, donde descubrió que necesitaba sanidad del alma.

Nos pidió que la acompañáramos a visitar a su madre para buscar la reconciliación. El ambiente era tenso. Allí estaban sus hermanas, hermanos y su anciana madre. Fue difícil estar allí y escuchar todo lo que le dijo a su mamá:

—Te he odiado toda la vida desde ese día en que me golpeaste por pedirte protección de tu marido. Cada vez que fui violada, cada vez que fui humillada, mi odio creció, se hizo grande y me está matando a mí también.

La señora lloraba y temblaba de pies a cabeza. Pensé que no resistiría el reclamo de su hija. Aquella madre se arrodilló ante su hija, reconoció su error y le pidió perdón. Se abrazaron, luego todos las abrazaron a ellas y lloramos. Fue una de las situaciones más dolorosas que he enfrentado, todavía escribiendo esto derramo lágrimas, pero nunca había visto el poder sanador de Dios en acción como en aquel momento: la acción sanadora del Espíritu juntando los pedacitos de corazón roto, recomponiendo vidas, acortando distancias entre seres humanos, atando los corazones entre sí con el lazo del perdón.

¿Qué hay de ti? ¿Cómo está tu corazón? ¿Hay heridas, penas y dolores? Acércate a @Dios y deja que él coloque su bálsamo sanador sobre tu corazón quebrantado y herido.

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