JUECES 20 – 1 SETIEMBRE 2022

Tiempo de lectura: 2 minutos

NO EXTRALIMITARNOS EN LOS CASTIGOS


VERSÍCULO PARA MEMORIZAR

“Y Finés, hijo de Eleazar y nieto de Aarón, ministraba delante de ella. Preguntaron: ¿Debemos subir y volver a luchar contra los de Benjamín, nuestros hermanos, o nos retiramos? El Señor respondió: Suban, porque mañana los entregaré en sus manos” (Ver. 28).


COMENTARIO HISTÓRICO – JUECES CAPÍTULO 20

Todos los israelitas, desde Dan, en el norte, hasta Beerseba en el sur, incluso los que habitaban al este del río Jordán, se reunieron en Mizpa, para deliberar las acciones contra este crimen. Comisionaron a unos representantes para pedir que entreguen a los inmorales para ser ajusticiados. En lugar de deliberar la entrega de los malvados, los benjamitas se alistaron para guerrear contra todo el ejército de Israel. En segundo lugar, ante la negativa de entregar a los infames, consultaron a Dios cuál de las tribus sería la que encabezaría el ataque, y Dios les respondió que debía ser la tribu de Judá.

En la primera y segunda batalla, los benjamitas provocaron 40,000 bajas en el ejército israelí. Antes de ir a la tercera batalla, volvieron a Betel para consultar a Dios si debían desistir o continuar con la campaña. En esta tercera vez, Dios les anuncia que tendrían una victoria. La estrategia que utilizan es la misma que se empleó en la conquista de Hai: El ejército finge que está perdido y retrocede para que el ejército benjamita se aleje de sus trincheras y de la ciudad, con el propósito que los soldados que estaban emboscados a espaldas de la ciudad, puedan atacarlos por la retaguardia.

Los benjamitas perdieron 25.000 soldados. Los israelitas se extralimitaron porque las pérdidas que habían tenido en las anteriores batallas, porque destruyeron todas las ciudades de Benjamín y mataron todo lo que vivía en ellas, quedando solo 600 hombres.

CITA SELECTA – DISCURSO MAESTRO DE JESUCRISTO, PÁG.62

“No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra”. Estas palabras eran una repetición de la enseñanza del Antiguo Testamento. Es verdad que la regla “ojo por ojo, diente por diente”, se hallaba entre las leyes dictadas por Moisés; pero era un estatuto civil. Nadie estaba justificado para vengarse, porque el Señor había dicho: “No digas: Yo me vengaré”. “No digas: Como me hizo, así le haré”. “Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes”. “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua”.

ORACIÓN

DIOS DE AMOR, TE PEDIMOS QUE NOS CONVIERTAS EN INSTRUMENTOS DE BIEN PARA REFLEXIONAR A AQUELLAS PERSONAS QUE ESTÁN EN PECADO. Y QUE NO NOS EXTRALIMITEMOS EN DAR CASTIGOS. POR JESÚS, AMÉN. 

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