«HOY…CONMIGO EN EL PARAÍSO»

EGW noviembre 20, 2022
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Mientras pendía de la cruz, subía hacia él el ruido  de las burlas y maldiciones. Con  corazón  anhelante, había escuchado para oír alguna expresión de fe de parte de sus discípulos. Había  oído solamente las tristes palabras: «Esperábamos que él era el que había de redimir  a Israel». ¡Cuánto agradecimiento  sintió entonces el Salvador por la expresión  de fe y amor que oyó del ladrón  moribundo!  Mientras  los  dirigentes  judíos  le negaban  y hasta sus discípulos dudaban  de su divinidad,  el pobre  ladrón, en el umbral  de la eternidad, llamó a Jesús, Señor. Muchos estaban dispuestos  a llamarle Señor cuando  realizaba milagros y después que hubo resucitado de la tumba; pero mientras  pendía  moribundo de la cruz, nadie  le reconoció sino el ladrón arrepentido que se salvó a la undécima  hora …

De cierto  te digo hoy: estarás conmigo  en el paraíso. Cristo  no prometió que el ladrón estaría en el paraíso ese día. Él mismo no fue ese día al paraíso.  Durmió en la tumba, y en la mañana de la resurrección  dijo:  «Aun no he subido a mi Padre». Juan 20: 17. Pero en el día de la crucifixión, el día de la derrota y tinieblas aparentes,  formuló  la promesa. «Hoy»;  mientras moría en la cruz como malhechor, Cristo aseguró al pobre pecador: «Estarás conmigo  en el paraíso» (EL Deseado de todas Las gentes, pp. 698,699).

Jesús  le dijo a María:  «No  me toques, porque  aún  no he subido a mi Padre».  Cuando cerró los ojos al morir en la cruz, el alma de Cristo  no fue inmediatamente al cielo,  como  muchos creen.  O  [de otra manera]  ¿cómo podrían ser ciertas sus palabras: «Aún no he subido a mi Padre»? El espíritu de Jesús  durmió  en la tumba  con  su cuerpo,  y no se fue volando  al cielo para existir allí por separado y contemplar a los apesadumbrados discípulos que  ungían  el  cuerpo  del cual  había  volado.  Todo  lo que  comprendía la vida y la inteligencia de Jesús permaneció  con su cuerpo  en el sepulcro, y cuando  salió era un ser completo. No tuvo que llamar a su espíritu para que viniera  del cielo.  Tenía  poder  para  poner  su vida,  y para  volverla a tomar (Comentarios  de Elena  G. de White en Comentario bíblico adventista, t.  5, p. 1124).

El  misericordioso   Salvador  permanece   precisamente  a vuestro  lado para  ayudaros.  Desea  enviar  cada  ángel  de  gloria  mientras  lucháis  para vencer  el pecado, de modo  que Satanás no  pueda  tener  la victoria sobre vosotros. Cristo… tomó  sobre sí mismo la naturaleza humana a fin de poder venir al hombre en la misma  tentación donde  el hombre  esté atribulado. El tierno  Redentor  conoce exactamente cómo ayudarnos en cada uno de nuestros  esfuerzos «(In Heavenly Places, p. 263; parcialmente en En  los lugares celestiales, p. 265).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2022.
4to. Trimestre 2022 «¿QUÉ ES EL HOMBRE? “LA VIDA ETERNA: LA MUERTE Y LA ESPERANZA FUTURA”»
Lección 9: «¿PASAJES CONTRADICTORIOS?»
Colaboradores: Wilber Valero & Esther Jiménez

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