EL FUEGO DEL INFIERNO

Tiempo de lectura: 3 minutos

 

 

 

¿Cómo  investigaremos  las  Escrituras?  ¿Hemos  de clavar las  estacas doctrinales una por  una y luego procurar que la Escritura se ajuste a nuestras  opiniones  establecidas?  ¿O  tomaremos nuestras  ideas y conceptos de la Escritura y mediremos nuestras teorías desde cada ángulo por  la palabra de verdad? Muchos  que leen y enseñan la Biblia no comprenden la preciosa verdad que están estudiando o enseñando. Los hombres creen errores, cuando  la verdad está claramente  señalada.

Si solo trajeran sus doctrinas hasta la Palabra de Dios en vez de leer la Biblia a la luz de sus doctrinas para demostrar que sus ideas son correctas, no andarían en tinieblas y ceguedad ni acariciarían el error. Muchos dan a la Palabra de Dios un significado que se adecua a sus propias opiniones,  y se desvían a sí mismos y engañan  a otros por sus falsas interpretaciones de la Palabra de Dios (El otro poder,  p. 36).

¡Oh,  cuán  engañoso   es  el corazón  humano!  ¡Con  cuánta   facilidad armoniza  con aquello  que es malo! No hay nada más perjudicial  para  los intereses  del alma, para  su pureza,  para  su verdadera  y santa  concepción de Dios y de las cosas eternas y sagradas, que  escuchar y exaltar constantemente  aquello que no es de Dios. Esto envenena  el corazón  y degrada  el entendimiento. La verdad  pura puede  seguirse hasta su Fuente  Divina, al prestar atención  a su influencia  elevadora,  refinadora y santificadora sobre el carácter del que la recibe…

«Mirad,  pues, cómo  oís» (Lucas  8:18), es la  amonestación de Cristo.Debemos escuchar si queremos aprender  la verdad a fin de poder  andar  en ella. Y de nuevo se nos dice: «Mirad lo que oís». Marcos 4:24. «Examinadlo todo» (1  Tesalonicenses  5:21);  «no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus  si  son de Dios;  porque  muchos  falsos profetas han  salido por  el mundo».  1  Juan  4: 1. Este es el consejo de Dios;  ¿le prestaremos  atención? (Mensajes selectos,  t.  90, pp. 89, 90).

La fe en una mentirá no ejercerá una influencia  santificadora sobre la vida o el carácter. Ningún error puede  ser verdad, ni puede  ser convertido en verdad mediante su repetición, o teniendo fe en él. La sinceridad nunca salvará a un alma de las consecuencias de creer en un error. Sin sinceridad  no puede  haber verdadera  religión, pero la sinceridad  manifestada en relación con una religión  falsa nunca  salvará a una persona. Puedo  actuar  con perfecta sinceridad  al seguir un camino equivocado, pero eso no lo convertirá en un camino correcto,  ni me llevará al lugar donde  quiero ir. El Señor no quiere  que tengamos una credulidad ciega, y que  a eso llamemos una fe que santifica.  La verdad  es el principio que santifica,  y por  lo tanto  a nosotros nos corresponde  saber  cuál es  la verdad.  Debemos comparar  las cosas espirituales  con lo que  es espiritual.  Debemos  probar  todas  las cosas y retener únicamente lo que es bueno,  aquello  que tiene  las credenciales divinas,  que pone  delante  de nosotros los verdaderos motivos y principios que deberían promover nuestras acciones  (Mensajes selectos,  t. 2, p. 64) .

#NotasdeElenaGWhite
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2022.
4to. Trimestre 2022 «¿QUÉ ES EL HOMBRE? “LA VIDA ETERNA: LA MUERTE Y LA ESPERANZA FUTURA”»
Lección 10: «EL FUEGO DEL INFIERNO»
Colaboradores: Wilber Valero & Esther Jiménez

Loading

Más por Explorar

¿Quieres Saber más de nosotros?

ÚNETE A LA FAMILIA