EL CONTRATO DEL DIEZMO

Notas de EGW enero 13, 2023
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El  Señor ha dado a su pueblo un mensaje para este tiempo. Está en el tercer capítulo de Malaquías. ¿Cómo podría el Señor presentar sus requerimientos de una manera más clara y enérgica que en ese capítulo?

Todos deben recordar que lo que Dios exige de nosotros supera a cualquier  otro derecho.  Él  nos da abundantemente,  y el  contrato que él  ha hecho con el  hombre es que una décima parte  de las posesiones de este sea devuelta a Dios.  Él  confía misericordiosamente  sus tesoros a sus mayordomos,  pero dice del  diezmo:  Es mío.  En la  proporción en que Dios  ha dado su propiedad  al hombre, el hombre debe devolverle un diezmo fiel de toda lo que gana. Este arreglo preciso lo hizo Jesucristo mismo (Testimonios para la iglesia, t. 6, p.  384).

Todas las cosas buenas que tenemos son un préstamo de nuestro Salvador. Nos ha hecho mayordomos. Nuestras ofrendas más ínfimas, nuestros  servicios  más humildes,  presentados  con fe y amor,  pueden ser dones consagrados  para salvar almas en el  servicio del  Maestro y para promover su gloria. El interés y la prosperidad del reino de Cristo deben superar toda otra consideración.  Los que hacen de sus placeres e intereses egoístas  los objetos  principales de su vida, no son mayordomos fieles.

Los que se nieguen personalmente  con el  fin de hacer bien a otros y se consagren con todo lo que tienen al  servicio de Cristo, experimentarán la felicidad que en vano busca el egoísta …

Los cristianos se olvidan de que son siervos del  Maestro; de que le pertenecen  ellos mismos,  su tiempo y todo lo que tienen (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 436, 437).

Mientras que los hombres buscan bienes transitorios, Jesús les indica un galardón celestial. No lo sitúa todo en la vida venidera sino que empieza aquí mismo. El  Señor se manifestó a Abraham, y le dijo:  «Yo soy tu escudo, y tu galardón  será sobremanera grande».  Génesis 15:1. Este es el galardón de todos los que siguen a Cristo.  Verse en armonía con Jehová  Emmanuel,  «en quien  están escondidos  todos los  tesoros de la sabiduría y del conocimiento»  y en quien «habita  corporalmente toda la plenitud de la Deidad» (Colosenses 2:3, 9), conocerlo, poseerlo, mientras el corazón se abre más y más para recibir sus atributos, saber lo que es su amor y su poder, poseer  las riquezas inescrutables de Cristo, comprender mejor «cuál  sea la anchura,  la longitud, la profundidad y la altura», y «conocer el amor  de Cristo,  que excede  a todo conocimiento, para  que  seáis  llenos  de  toda  la plenitud de Dios»  (Efesios 3:18,  19), «ésta  es  la herencia  de  los  siervos  del  Señor,  esta  es  la justicia que deben  esperar  de mí, dice  el Señor».  Isaías  54: 17  (El discurso maestro de Jesucristo, p. 32).

Toda alma convertida ha de saber  lo que Dios exige en cuanto  a los diezmos  y ofrendas.  Todo  aquello  de que gozan  los  hombres  lo reciben de la gran hacienda  del  Señor,  y él  se agrada  de que sus herederos disfruten  de sus bienes;  pero él  ha hecho un contrato especial  con todos  los que sé colocan  bajo el estandarte ensangrentado del Príncipe  Emanuel, para  que muestren  su dependencia de Dios  y su responsabilidad ante él devolviendo a su tesorería una porción  determinada como  algo  que le pertenece.  Esto ha de  invertirse en sostener la obra misionera que debe ser hecha para que ellos  puedan  cumplir  la comisión  que les  fuera  confiada  por el Hijo de Dios  precisamente antes  que dejara  a sus discípulos (El evangelismo, p.  185).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
1re. Trimestre 2023 «ADMINISTRAR PARA EL SEÑOR… HASTA QUE ÉL VENGA»
Lección 3: «EL CONTRATO DEL DIEZMO»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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