El campo local: el alfolí organizacional

Relación con Dios mayo 21, 2021
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Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Malaquías 3:10

Un campo local es un conjunto de iglesias o distritos en un territorio definido. En el campo local se da en toda su expresión el crecimiento y desarrollo de la iglesia. Es el foco de atención y cuidado de la iglesia mundial, debido a que en él se manifiesta la lucha por la conquista de nuevos territorios.

«Si nuestras iglesias se afirman en la Palabra de Dios y devuelven fielmente el diezmo a su tesorería, más obreros se sentirán animados a dedicarse a las labores ministeriales. Más hombres se ocuparían en la obra ministerial»
(Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 200.)

  1. Los miembros de la iglesia de todo el mundo, incluyendo dentro del territorio de la División Interamericana, tienen la oportunidad de apoyar la misión de la iglesia a nivel local y global.
    a. Sus componentes básicos incluyen: designación y devolución del diezmo.
    b. La oportunidad para apoyar, por medio de otras ofrendas distintas del diezmo.
  2. El sistema de diezmos y ofrendas es el medio definido por Dios para que los miembros de la iglesia participen de manera responsable y sostenida en la misión, a la vez que le permite a la iglesia rendir cuentas a nivel local y global.
    La naturaleza representativa de los organismos que toman las decisiones ayuda a garantizar que se tengan en cuenta las necesidades en todas partes del mundo en cuanto a compartir y distribuir los recursos.
  3. Compartir los recursos es una función esencial de la organización de la iglesia, para desempeñar la Gran Comisión y fomentar un sentido de sociedad y acción colectiva.
    «La sabiduría divina ha designado, en su plan de salvación, la ley de acción y reacción, con lo cual el trabajo de beneficencia, en todas sus ramas, es una bendición doble. Aquel que da al necesitado bendice a otros, y él mismo es bendecido en un grado aún mayor»
  4. Cada unidad organizativa debe verse a sí misma como integrante de una entidad mayor y participar activamente en la misión, más allá de sus fronteras.
    Esta es una apreciación donde el campo local, el alfolí, debe verse a sí mismo como parte de una estructura mundial de la iglesia en la tarea de financiar la misión.
  5. Las asignaciones de recursos humanos y financieros se brindan para facilitar la promoción de la misión, más que para fomentar una relación de dependencia.
    Las asignaciones de recursos no deben utilizarse para tapar una gestión financiera ineficiente o negligente. Los campos locales deben rendir cuentas ante sus juntas directivas por el uso responsable y eficiente de los recursos que proveen los miembros de iglesia.
  6. En toda la estructura denominacional, los dirigentes de la iglesia deben rendir cuentas para brindar educación en materia de mayordomía, para crear conciencia entre los miembros de la iglesia acerca de las necesidades y oportunidades, además de ofrecer una comunicación oportuna y transparente referida al uso de los recursos suministrados.

Mantener y aumentar el nivel de confianza de los miembros en los líderes y procesos organizativos constituye una parte esencial de la responsabilidad del liderazgo en toda la iglesia.

Glorifiquemos a Dios. Seamos transformados por su gracia. Vivamos la misión haciéndola una realidad en nuestras vidas.

Hno. Luis Hernandez Ríos

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