Educar en la no violencia

Tiempo de lectura: 4 minutos

Reflexionemos sobre cómo la escuela y los padres podemos educar en la no violencia. Juntos, podemos acercar a los jóvenes a una cultura de la paz.

Lo que hace de la escuela un campo de tensiones debe ser evitado, y lo que hace de la escuela un lugar pensante, que fortalece el pensamiento crítico y reflexivo, debe ser estimulado. Tal vez esa sea una de las vías más seguras para el despertar de una cultura de paz en las escuelas. A diferencia de la propuesta de limitar que las informaciones lleguen a los estudiantes, incluso señalada por algunos como la mejor opción para minimizar la violencia en el ambiente escolar, enseñar a pensar puede ser el medio más seguro y perdurable para erradicar el problema de la violencia.

Aunque todas las acciones priorizadas por las escuelas para contener la violencia sean importantes, no es de negar que tienen un plazo de validez que dependerá de cómo se hagan. Habrá un momento cuando la vigilancia tendrá que caminar junto con un proyecto de paz a largo plazo. No es posible construir una cultura de paz solo con vigilar y revisar las mochilas y ampliar la seguridad privada, aunque ocupen su lugar de importancia. Entonces, ¿qué podría hacerse? Pensando a largo plazo y siendo que nuestro propósito como padres y escuela es enseñar a nuestros alumnos a pensar para que decidan conscientemente, podemos sugerir:

Ideas para los padres y la escuela

Para los padres
Para la escuela

Desarrollar diálogos duraderos, responsables y saludables dentro de casa. Muchas veces, la violencia física es una respuesta de la violencia verbal, que comienza con la forma como conversamos con los demás.
Desarrollar trabajos en equipo donde el fin no sea solo la conclusión de la actividad, sino que importe el proceso. Estimular a que los estudiantes se evalúen unos a otros en relación con la tarea desarrollada y así aprendan a convivir con diferentes opiniones.

Destinar un momento del día o de la semana para escuchar a los hijos a partir de preguntas que despierten los temas que deben ser tratados: «Hijo, ¿cuál fue el peor sentimiento que tuviste el día de hoy?»; «¿Cómo trataste eso?» Esté atento a las respuestas y busque orientar. Los sentimientos no deben minimizarse o anularse. Lo que necesitamos enseñar es sobre cómo comportarse en relación con ellos.
Incluir dentro de la escuela oportunidades para el desarrollo del autoconocimiento. Pero más que conocer a nuestros alumnos, es necesario, ante estos tiempos, que los alumnos se autoconozcan. Para lograrlo, es necesario incluir actividades, realizar momentos de reflexión, proyectos, todos dirigidos al despertar del autoconocimiento. A partir del autoconocimiento viene el automonitoreo. Cuando nos conocemos mejor, tenemos mayores condiciones de monitorear nuestras acciones y actuar sobre ellas.

Dedicar un tiempo a la lectura en familia. Esa acción, además de colaborar con la unidad de la familia, es una excelente actividad para ampliar el vocabulario, resolver problemas y despertar empatía a partir de las historias y las emociones que promueven. Por medio de la lectura, la familia puede llegar a temas sensibles, y que al resolverlos dan oportunidad a un gran aprendizaje.
Promover proyectos de lectura interdisciplinaria que den oportunidad a los alumnos a discutir los textos, las ideas y a tomar una posición acerca de ellos. La lectura de buenas historias marca en la vida de los estudiantes oportunidades de ensayos de comportamiento y resolución de conflictos. Los buenos libros proporcionan buenas ideas.

Solo la capacidad de pensar críticamente colaborará para formar estudiantes con un propósito firme de actuar bondadosamente en la comunidad donde viven. Los que saben tomar una posición en favor del bien no aceptarán ofrecimientos que afecten el buen carácter. No debe descuidarse el hecho de que los hogares y la escuela son lugares para practicar bondad.

Desarrollo del pensamiento

La escuela adventista es el lugar donde se considera con énfasis el desarrollo del pensamiento como medio de desarrollo del carácter y el distanciamiento de la violencia. Eso ocurre porque la palabra clave de esa escuela es «relacionarse». Esa relación es con Dios, con el prójimo y con la naturaleza, con un propósito singular: permitir la actuación y comunión con el Espíritu Santo. El fruto del espíritu, mencionado en la Biblia, en Gálatas 5, es un tema curricular. Eso significa que, en la escuela adventista, la paz no es un marco para otros temas, sino el tema en sí. Se enseña y se vive, y cuando se la deja de considerar debe ser inmediatamente colocada otra vez en su lugar.

Los atajos o reparaciones no logran mantener la paz por mucho tiempo. La escuela que enseña a pensar y permite la actuación del Espíritu Santo prolonga su influencia, y no hay fuerza superior a la acción del Espíritu Santo; ninguna familia, estudiante, o escuela estarán desatendidos, aunque se presenten momentos de desafíos que sean difíciles de soportar. Que mientras trabajamos por la paz con todas las herramientas, también consideremos el poder de la oración y la actuación de Dios.

Autor: Josney Pradoes coordinador pedagógico de la Red Educativa Adventista para el estado de São Paulo y doctorando en Educación por la PUC-Campinas.
Imagen: Shutterstock

Referencias:

BRASIL. Divisão Sul-Americana da Igreja Adventista do Sétimo Dia. Referenciais Curriculares da Rede Adventista de Educação para o Ensino Fundamental, 2020.
WHITE, E. Consejos para los maestros padres y alumnos. Florida, Bs. As., Asociación Casa Editora Sudamericana, 2000.
BRASIL. Divisão Sul-Americana da Igreja Adventista do Sétimo Dia. A BNCC na perspectiva da Educação Adventista, 2019.
BRASIL. Divisão Sul-Americana da Igreja Adventista do Sétimo Dia. Pedagogia Adventista. 2 ed. – Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, 2009.
WHITE, E. La educación. Florida, Bs. As., Asociación Casa Editora Sudamericana, 1998.

 

Publicación original: La escuela que enseña a pensar en la búsqueda de la no violencia

 

La entrada Educar en la no violencia se publicó primero en Revista Adventista de España.

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