Domingo 19 de Febrero de 2023 | Matutina para Jóvenes | Una lista para empezar

Tiempo de lectura: 2 minutos

Una lista para empezar

Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección, porque haciendo estas cosas, jamás caeréis. 2 Pedro 1:10.

No tengo ninguna duda de que Pedro confiaba plenamente en que la salvación depende de la fe en Jesús, pero para él dicha fe se acompañaba de un proceso de crecimiento espiritual. Tal proceso lleva a un carácter más cercano al de Cristo. En 2 Pedro 1:5 al 8, dice: “Por esto mismo, poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor”. Concluye con: “Haciendo estas cosas, jamás caeréis”. Y es que, junto a Jesús, se puede crecer de forma consecuente y estable.

¿Cómo escribiría en nuestros días Pedro esa lista? Pienso que podría ser algo así:

1. Piensa en Dios todo el tiempo (virtud). La Biblia nos propone un método excepcional de comunicación con Dios. Es un método que no precisa de espacio especial ni de tiempo especial, solo de hacer de Dios alguien especial. Se llama oración y está siempre a tu disposición.

2. Estudia la Biblia (conocimiento). Lo que a Dios le gusta (voluntad divina) y lo que espera de ti (anhelo divino) se encuentra en su Palabra. Es la manera de saber cómo funcionan las cosas y cómo debemos proceder. Tienes que tener claro que tu opinión es importante, pero la de Dios mucho más.

3. Responde adecuadamente y en su tiempo (domino propio). Un cristiano se mide más por sus reacciones que por sus acciones. Las reacciones de tu vida hablan mucho de tu crecimiento espiritual. Te sugiero que empieces a practicar la asertividad.

4. Deja que Dios esté en todos los detalles (piedad). Si Dios está en tu vida, hasta las cosas más pequeñas se realizan de otra manera porque tu naturaleza cambia.

5. Relaciónate con un grupo pequeño (afecto fraternal). La religión también se vive en grupo. Los grupos grandes son buenos para momentos solemnes, pero los grupos pequeños tienen la ventaja de que crean vínculos. Esas relaciones nos hacen más empáticos y nos apoyan en los momentos de necesidad.

6. Vive el espíritu del resto del universo (amor). Es bueno que te pongas en sintonía con todos los demás, aquellos de más allá de este pequeño planeta. Solo necesitas una cosa: amar.

Es una propuesta para empezar. Podría ser otra, pero no dejes de hacer tu lista con el Señor y vivirla.

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