Domingo 18 de Septiembre de 2022 | Matutina para Mujeres | Desobediencia inteligente

Tiempo de lectura: 2 minutos

Desobediencia inteligente

“Pero Pedro y los apóstoles respondieron: —Nosotros tenemos que obedecer a Dios antes que a cualquier autoridad humana” (Hech. 5:29, NTV).

El pueblo de Israel estaba siendo oprimido y esclavizado en Egipto, pero aun así seguía multiplicándose. Entonces, el faraón ordenó a las parteras asesinar a los bebés varones hebreos; a cometer infanticidio. La Biblia nos dice que estas mujeres (que posiblemente eran egipcias y paganas), aun así “temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños” (Éxo. 1:17). Aunque, seguramente, Sifra, Fúa y las demás parteras temían al faraón, un temor y respeto mayor les impidió obedecerlo. En Proverbios 1:7, leemos que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. Comprendiendo que tomar la vida de estos niños sería un cruel y grave pecado, las parteras prefirieron desobedecer al faraón antes que a Dios. La Biblia nos dice que Dios las favoreció por esto (Éxo. 1:21). Algunos comentadores bíblicos creen que Dios las favoreció dándoles hijos propios. De acuerdo con las costumbres de la época, normalmente, las parteras se dedicaban a este trabajo porque no podían concebir. Sin embargo, como ellas tuvieron temor de Dios, él les concedió una familia numerosa (Éxo. 1:21, DHH).

La desobediencia civil de las parteras salvó a los niños hebreos de la masacre. Entonces, el faraón ordenó al pueblo “a echar al río a todo hijo que nazca” (Éxo. 1:22), para así ahogarlos. La madre de Moisés desobedeció esta orden y escondió a su hijo durante tres meses. Cuando ya no podía ocultarlo más, ignoró la ley… “al cumplirla”. La madre de Moisés cumplió con la letra de la orden: ella echó a su hijo al río… pero en una canasta de juncos impermeabilizada con brea. Entonces, la hija misma del faraón desobedeció a su padre. La princesa no solo salvó al niño, sabiendo que era hebreo, sino además permitió que su madre lo amamantara y le pagó un salario (Éxo. 2:9).

Aunque la Biblia indica que debemos obedecer a los gobernantes (Rom. 13:1, 2), jamás tenemos que hacerlo a costa de nuestra obediencia a Dios. En estos casos, debemos practicar la desobediencia inteligente. Los perros guías para ciegos son adiestrados en el uso de esta técnica; están entrenados para desobedecer las órdenes del amo, si estas pueden conducirlos a una situación de peligro. De igual forma, Dios espera que usemos nuestra sabiduría para ignorar órdenes ilegítimas y crueles.

Señor, a veces, para obedecerte, voy a tener que desobedecer a otros. Te pido sabiduría y coraje para tomar decisiones correctas, aun bajo presión. En mi trabajo y en mi vida cotidiana, ayúdame a ser fiel y mantenerme del lado de la verdad, aunque implique un sacrificio personal.

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