Domingo 05 de Marzo de 2023 | Matutina para Menores | Amram y Jocabed

Tiempo de lectura: 2 minutos

Amram y Jocabed

“Al abrir el canastillo y ver que allí dentro había un niño llorando, la hija del faraón sintió compasión de él y dijo: ‘Este es un niño hebreo’ ” (Éxodo 2:6).

Amram y Jocabed fueron los padres de Moisés (Éxo. 6:20). Cuando nacieron María y Aarón las circunstancias eran más favorables, pero eso cambió cuando nació Moisés. La historia de hoy nos recuerda que podemos lograr mucho más con Dios, con preparación y con nuestra familia, que solos. Moisés llegó a ser un gran líder; pero antes aprendió a depender de Dios y fue un alumno brillante en una escuela especial: “Moisés fue instruido en la sabiduría de los egipcios” (Hech. 7:22).

Además, su familia actuó como un fabuloso equipo. Sus padres solamente pudieron esconderlo tres meses (Heb. 11:23), pero no se rindieron. Su madre tuvo la idea de colocar a su hijo en una canastilla que ella misma fabricó. Quedó perfecta, y el agua no se filtraba. ¿Te puedes imaginar su tristeza al colocar la canasta en el río? Debe haber pensado que nunca más vería a su hijo. Por otra parte, imaginemos a María, la hermana de Moisés. Ella se escondía tras un arbusto, y luego detrás de otro, siguiendo la corriente. Lo hacía con mucho disimulo, para no llamar la atención y despertar sospechas. Finalmente, la hija del Faraón vio la canastilla, la abrió y se encontró con la sorpresa del bebé. Sin perder tiempo, María ofreció los servicios de Jocabed para que criara al bebé. Por supuesto, nada de esto fue una casualidad. Dios dirigió los pensamientos de Amram y Jocabed para arriesgarse a colocar la canastilla en el río; le dio sabiduría a María para sugerirle a la princesa qué hacer; dirigió los pasos de la princesa al lugar, justo en el momento en que pasaba la canastilla.

Entonces, ya en casa, Jocabed aprovechó cada instante para enseñarle a Moisés del amor de Dios, a qué pueblo pertenecía y cuál era la esperanza que compartían: salir de Egipto y heredar Canaán.

Moisés aprendió bien las enseñanzas de su madre, así que cuando asistió a la escuela y los maestros le enseñaron acerca de los múltiples dioses egipcios, no pudieron borrar las enseñanzas que ella le había transmitido. Dios, la familia y la escuela prepararon a Moisés para los mayores desafíos de su vida.

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