Cuando la comunicación es capaz de curar

Meditaciones Selectas noviembre 14, 2022
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La Biblia muestra muchos ejemplos interesantes de cómo una comunicación relacional más cercana a las personas, y que cura, es eficiente y puede generar buenos resultados. (Foto: Shutterstock)

La sociedad parece naturalizar la comunicación violenta, lo cual exige que las familias se esfuercen para ejercer relaciones a través de la empatía, el respeto y la comprensión mutua basada en el amor que Jesús enseñó. 

Hay un momento en la Biblia en que el amor romántico se describe desde la perspectiva femenina. “Mical, la hija del rey Saúl, amaba a David”, describe el primer libro de Samuel (1 Samuel 18:20). Así se inicia la historia de una relación donde el cuidado con el otro parece potente. Cuando el rey Saúl, por miedo de que David usurpara el trono, planeó matarlo, Mical ayudó a su amado a escapar de la ira de su padre. Este, a su vez, arriesgó la vida en batallas corporales donde estuvieron involucrados 200 filisteos para ganar la mano de Mical en casamiento. Son pruebas de amor inmenso del uno por el otro.  

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A pesar de esa situación, el casamiento de David y Mical tuvo un fin doloroso, dilacerado por la comunicación violenta del matrimonio. El incidente que desencadenó esa ausencia de comprensión y empatía, irónicamente, fue una celebración. David estaba supervisando el regreso del Arca del Señor a Jerusalén y sintió tanta alegría que comenzó a danzar en medio de sus súbditos. Observando la escena, Mical se disgustó con esa exposición.  

Cuando David regresó al palacio, su esposa lo saludó con sarcasmo. La Biblia presenta así las palabras de Mical: “¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro uno cualquiera!”. David no pareció haber pensado en la respuesta, cegado por el calor de la discusión, cuando dijo: “Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel” (2 Samuel 6:20). 

De un lado, una esposa incapaz de colocarse en el lugar de su marido, que vivía un momento único de emoción. Por otro lado, un marido atacando la vulnerabilidad de la esposa, recordando el rechazo por parte de Dios a su padre y a su familia. El capítulo termina diciendo que Mical no tuvo hijos, dando la impresión de que allí se inició el fin de la intimidad del matrimonio.  

La fuerza de las palabras 

El punto de la Biblia es tan claro hoy como lo era en el tiempo de David: si un marido o esposa, o dos hermanos o amigos, no restringen sus palabras cuando están alterados, es improbable que el amor sobreviva, no importa cuán profundo sea el sentimiento que los une. La comunicación cortés y empática ofrece la habilidad de controlar lo que decimos cuando estamos airados. Y eso es un prerrequisito para una relación duradera. 

Las palabras tienen el poder de arruinar o de restaurar. En esta sociedad de intensa comunicación a través de las tecnologías y redes digitales, el uso adecuado de las palabras puede representar una bendición para muchas personas. Por otro lado, las palabras pueden usarse para involucrarse en una comunicación violenta y demoledora del otro. Hay estudios que muestran una mayor participación en las redes sociales, en contenidos donde se usan palabras violentas y que alimentan el odio. Cuando la violencia predomina en la comunicación, hasta incluso en Internet, capaz de conectar dispositivos, se vuelve incapaz de conectar a personas que se aman y respetan.  

La importancia de la comunicación en la familia 

Las relaciones con nuestra familia suelen ser las más importantes, pero también pueden ser la fuente de nuestras mayores tensiones. Eso se da especialmente cuando vivimos en un tiempo en el que la comunicación violenta parece volverse natural en la sociedad, cuando las personas no consiguen soportar convivir con los que tienen una opinión contraria sobre aspectos diversos de la vida.  

Desarrollar modelos de comunicación saludables y honestos puede ayudar a construir bases que garantizan que nuestras familias, en particular matrimonios e hijos, se sientan apoyados. Las habilidades de comunicación ayudan a expresar sus sentimientos con calma, principalmente cuando algún integrante de la familia está preocupado, estresado o disgustado, o cuando está en desacuerdo con otro familiar. 

Comprender esos modelos de comunicación saludable ayuda a evitar el uso de palabras violentas en las relaciones familiares. En un libro importante sobre el uso de las palabras en las relaciones humanas, el escritor Joseph Telushkin* recordó una vieja enseñanza judía que compara la lengua a una flecha. “¿Por qué no a otra arma, una espada, por ejemplo?”, puede preguntar alguien. “Porque si un hombre desenvaina su espada para matar a alguien, y ese alguien le implora por misericordia, el hombre puede sensibilizarse y volver la espada a su vaina. Pero una flecha, una vez lanzada, no se la puede hacer volver”.  

El dominio de la ira en la comunicación familiar resulta en consecuencias irreversibles, especialmente para los niños. El Comité Nacional para la Prevención del Abuso Infantil, una organización estadounidense, compiló una lista de comentarios despreciativos que los padres irritados hicieron a sus hijos: 

“Eres patético, no logras hacer nada bien”. “¡Cállate la boca!” “¿Eres estúpido o sordo? ¿No escuchaste?” “¡Retírate de ahí, estoy cansado de mirar tu rostro!” “Me gustaría que nunca hubieras nacido”. 

La Biblia y la comunicación que cura 

La Biblia es profunda al enseñar sobre la importancia de ejercer una comunicación saludable. En sus textos, es posible encontrar consejos subyacentes a un impacto de una comunicación capaz de conectar y acercar a los familiares. “Al tonto no le interesa aprender, sino mostrar lo poco que sabe”, afirma (Prov. 18:2, TLA). 

El texto ofrece una reflexión fundamental en este tiempo de tanto acceso a medios de expresión y poco estímulo para la observación y para escuchar. “Es muy tonto y vergonzoso responder antes de escuchar”, describe otro texto (Proverbios 18:13), llamando nuevamente la atención a escuchar antes de hablar. “Es más fácil derribar un muro que calmar al amigo ofendido”, alerta otro versículo (Proverbios 18:19), reforzando el impacto en la consolidación de las barreras que impiden el fortalecimiento de vínculos.  

¿Cómo desarrollar una comunicación saludable? 

Con las reflexiones de Proverbios, es posible imaginar lo que puede hacerse para construir una comunicación familiar saludable. Una comunicación capaz de ofrecer autonomía para todos los miembros y fortalecer las relaciones y la conexión. Los especialistas en comunicación, psicología y otras ciencias se unen en sugerencias que ayudan a comprender lo que puede hacerse. A continuación hay siete consejos que pueden ayudarlo a desarrollar una comunicación familiar capaz de generar conexión: 

Piense antes de hablar. El consejo es respirar un poco antes de responder a algo en contextos de tensión. Asegúrese de que sus palabras, tono y lenguaje corporal reflejen calma y tranquilidad. 

Diga la verdad. Puede parecer correcto tergiversar o esconder la verdad para evitar herir a sus seres queridos, pero ser deshonesto destruye la confianza. Sin embargo, la verdad debe decirse con amabilidad y amor. Ser brutalmente honesto hiere sentimientos, pero la verdad cortés construye intimidad.  

Respete los puntos de vista de cada uno. ¿Es más importante estar “en lo correcto” o proteger su relación? Evite quedar aprisionado en lo correcto/errado y aprenda a respetar las diferencias uno del otro. Es más saludable ofrecer consejos e indicaciones a partir de una posición clara de respeto al pensamiento del otro que administrar una conversación pautada en quien tiene razón.  

Escúchese a sí mismo. La única manera de saber como nuestras palabras y tono realmente suenan a los oídos de otros es prestar atención a nosotros mismos. Escuche cuán lento o rápido habla, cuán suave o alta está su voz, cuán amoroso o enfadado puede sonar le que dice. Esto es lo que sus familiares escuchan. 

Deje que los demás hablen. Usted sabe cuán frustrante puede ser cuando está intentando hablar y alguien le interrumpe en medio de su frase. Permitir que los demás hablen hasta que terminen sin interrumpir es una excelente regla para que todos la sigan.  

Sea abierto sobre sus sentimientos. De permiso absoluto para que todos los miembros de la familia verbalicen lo que sienten, ven, piensan y quieren. Tenga cuidado para no reprimir sentimientos y percepciones con los cuales disiente. Reconozca la validez de todos los sentimientos para que haya libertad de expresión nuevamente en el futuro.  

Sea un buen oyente. Cuando alguien esté hablando con usted, demuestre atención. Evite pensar en lo que dirá a continuación. Concéntrese en lo que le está diciendo, en lo que su familiar puede estar sintiendo y como usted puede tener empatía. 

Referencia: 

*Joseph Telushkin es autor del libro Words that Hurt, Words that Heal: How the Word You Choose Shape Your Destiny, aunque sin traducción en español.  

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