Cómo entender el capítulo 11 de Daniel

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El profeta Daniel recibió visiones cuyo contenido iba mucho más allá de la época en que vivió. (Foto: Reproducción)

El libro de Daniel es considerado una de las obras del género apocalíptico del Antiguo Testamento. Y el capítulo 11 suscita muchas dudas en cuanto a su significado, especialmente por parte de quienes siguen la línea interpretativa llamada historicista.

Para ofrecer una perspectiva sobre la interpretación del capítulo, la Agencia Adventista Sudamericana de Noticias (ASN) realizó una entrevista sobre este capítulo, en dos partes, al teólogo Roy E. Gane. Él es profesor de Biblia hebrea y lenguas del Antiguo Cercano Oriente en el Seminario Adventista del Séptimo Día de Teología en la Universidad Andrews, donde se desempeña desde 1994.

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Gane obtuvo su maestría y doctorado en Lengua y Literatura Hebrea Bíblica en la Universidad de California, Berkeley. Se desempeñó como presidente de la Sociedad Teológica Adventista de 2009 a 2010. Ha realizado presentaciones en seis continentes en eventos como conferencias académicas, reuniones campestres, reuniones de pastores y conferencias bíblicas. Está particularmente interesado en explorar formas en que los principios de las leyes bíblicas y la adoración en el santuario pueden guiar y capacitar a las personas modernas que eligen aceptar la transformación por Cristo, a través del Espíritu Santo, en preparación para la Segunda Venida de Cristo.

Gane publicó numerosos artículos para revistas académicas y capítulos de libros, Lecciones de Escuela Sabática para Adultos sobre Jueces e Isaías, y fue el traductor principal de la porción de Levítico de la Common English Bible (Biblia en inglés común). Ha publicado varios libros. Las publicaciones de Gane sobre Daniel 11 incluyen Understanding Daniel 11:2-12:3 in Seven Steps (Doral, FL: Inter-American Division Publishing Association, 2018; en español, Cómo entender Daniel 11:2-12:3 en siete pasos); “Religious-Political Papacy and Islamic Power in Daniel 11,” DavarLogos 19/2 (2020): 37-70; “Review of: Jacques B. Doukhan, Daniel 11 Decoded: An Exegetical, Historical, and Theological Study (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 2019)” in Andrews University Seminary Studies 58 (2020): 152-55; y “Raw Data and Its Implications in Exegesis of Daniel 11:2b-12:3”, DavarLogos, de próxima publicación.

Acompañe la primera parte.

El capítulo 11 de Daniel tiene un contexto que viene de los otros capítulos del libro, ¿verdad? ¿Puede hablar un poco sobre ese contexto que nos ayuda a entender de qué eventos podría estar hablando el profeta en este capítulo?

Sí, el contexto de Daniel 11 viene de los capítulos anteriores, especialmente de Daniel 8 y 9, que proveen un cuadro histórico. Daniel 11 presenta la tercera interpretación de la visión en la primera parte de Daniel 8, después de la primera interpretación en la última de Daniel 8 y de la segunda interpretación en 9:24-27. Existen algunas correlaciones específicas, incluyendo el uso de palabras idénticas, entre los versículos de Daniel 11 y los capítulos anteriores. Así, si entendemos la sucesión de poderes y eventos históricos en Daniel 8 y 9, podemos ubicar partes semejantes de Daniel 11 en la historia.

Clave en Daniel 8

Daniel 8:1-12 registra la última visión simbólica transmitiendo contenido histórico del libro de Daniel. Los versículos 13 y 14 relatan una conversación entre dos seres celestiales con relación al tiempo en que el cumplimiento de la visión terminaría. La respuesta a esa cuestión es “2.300 tardes y mañanas” (v. 14). Entonces, el ángel Gabriel da a Daniel una explicación básicamente literal de la visión en los versículos 17, 19-26.

La explicación provee explícitamente un cuadro histórico: el imperio Medo-Persa sería seguido por Grecia bajo un primer rey (claramente Alejandro el grande). Su imperio se dividiría en cuatro reinos griegos (v. 20-22). Esos reinos serían substituidos por un gran poder destructivo y engañoso gobernado por un rey, representado en la visión por un “cuerno pequeño” que se expandiría horizontalmente como un imperio político (v. 9), y entonces se involucraría en una guerra político-religiosa contra lo que pertenece a Dios (v. 10-13).

De acuerdo con la explicación, las víctimas de este poder incluirían el pueblo de Dios (v. 23-25). “Y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana”. En la visión, el Príncipe es “el Príncipe del ejército” de cielo, que es atacado por un poder religioso (v. 10, 11; ver también los versículos 12, 13).

Roma

La historia nos dice que el poderoso poder destructivo y perseguidor que siguió a los cuatro reinos griegos fue Roma. Roma era una república gobernada por su senado, después fue la Roma Imperial gobernada por emperadores y luego se volvió una iglesia, un poder político-religioso. El Príncipe que gobierna las huestes/ejército debe ser Cristo (compare con Josué 5:13-15; Apocalipsis 19:11-16). Así, Roma en su fase político-religiosa como iglesia se levanta arrogantemente contra Cristo, pero, en última instancia, Roma no es destruida por ningún poder humano, lo que implica que el propio Dios la destruye (compare con Daniel 2:44, 45; 7:26, 27).

Ok, podemos ver tales relaciones en el capítulo 8. Pero, ¿hay alguna clave de interpretación de Daniel 11 basada en el estudio del capítulo 9?

Sí. En el capítulo 9, el profeta Daniel estaba especialmente preocupado por el destino de su pueblo, la ciudad de Jerusalén, y con el templo de allá durante el futuro cercano (Daniel 9:2-19). Entonces, Gabriel volvió a Daniel para darle informaciones adicionales sobre la parte de la visión que trata de aquel período de la historia (v. 21-23).

La explicación de Daniel está registrada en los versículos 24-27, donde él prevé la venida de “un ungido”, esto es, el Mesías, durante la última “semana” de las “setenta semanas” después de “tiempos angustiosos”. Estas deben ser “semanas” de años, porque los eventos históricos que ocurrirían en este período llevarían mucho tiempo más que setenta semanas de días.

Al Mesías se lo llama “Príncipe [hebreo nagid]” (v. 25). Se le “quitaría la vida” y “no por sí” (v. 26), pero confirmaría (o fortalecería) un pacto para muchos durante una “semana” de años y “haría cesar el sacrificio y la ofrenda” “a la mitad de la semana” (v. 27). Entonces, el pueblo de otro príncipe destruiría la ciudad de Jerusalén y el santuario/templo (v. 26, 27).

A la luz del Nuevo Testamento y de la historia, esos eventos profetizaron la venida de Jesucristo. Fue él quien confirmó “el pacto” y murió, cumpliendo así el significado de los sacrificios israelitas y completando su significado.

Ahora, volviendo a la descripción del capítulo 11, tenemos una descripción de un largo período histórico. ¿Cuál es su explicación?

Como expliqué sobre el capítulo 8 de Daniel, Daniel capítulo 11 comienza con el imperio Medo-Persa (v. 2) y termina con la eliminación de un poder perseguidor y destructivo, en este caso llamado “rey del norte” (v. 40, 45). Así, el período general de la historia es el mismo en dos capítulos.

El inicio de Daniel 11 provee un punto de apoyo histórico al nombrar explícitamente a Persia, seguida por Grecia bajo un “rey poderoso” (que la historia identifica como Alejandro Magno), cuyo imperio sería dividido “en dirección a los cuatro vientos del cielo” (v. 2-4). Eso es paralelo a la sucesión de poderes en la visión y explicación registrada en Daniel 8:3-8, 20-22, mostrando que Daniel 11 es una interpretación adicional de la misma progresión histórica.

Daniel 11 contiene muchos detalles, comenzando con el conflicto entre gobernantes dinásticos de dos de los cuatro reinos griegos, llamados “el rey del sur” y “el rey del Norte” (v. 5-19). El país natal del “rey del Sur” es Egipto (v. 8), que era gobernado por los ptolomeos. Entonces, la expresión “el reino del norte” debe referirse a los gobernantes seléucidas de Siria. Estos dos reinos lucharon por la tierra de Israel, ubicada entre ellos.

Príncipe de la alianza y persona despreciable

El versículo 22 se refiere a la destrucción de dos ejércitos a manos de un gran poder (serán destruidos), “junto con el príncipe [nagid] del pacto”. A la luz de Daniel 9:25-27, donde el Mesías es el Príncipe que confirma el pacto, 11:22 debe predecir la muerte de Cristo (en el corazón de Daniel 11). Cristo murió por el año 31 d.C., durante el reinado del emperador romano Tiberio César. Así, la narración profética de Daniel 11 alcanzó la época de Roma Imperial, por lo menos hasta ese punto. El versículo 22 continúa las acciones del mismo gobernante, llamado “hombre despreciable”, que fue introducido en el versículo 21. Entonces, ese “hombre” también debe ser romano. Las acciones de ese gobernante continuaron por un largo período de la historia con muchos eventos hasta el final del capítulo en el versículo 45. Por lo tanto, “el hombre despreciable”, debe referirse a un linaje de gobernantes romanos, por lo menos comenzando con emperadores, en vez de un individuo.

Después de la muerte de Cristo bajo Roma, en el versículo 22, el versículo 23 dice que “Y después del pacto con él [el hombre despreciable], usará el engaño; subirá y saldrá vencedor con poca gente”. Él también viene y entrará y hará (v. 24). Las mismas palabras hebreas para “engaño” y “sin aviso” aparecen anteriormente en 8:25 describiendo la fase político-religiosa de Roma.

Transición a la Iglesia de Roma

Así, en Daniel 11:23 se prevé la transición de la Roma Imperial, a la Iglesia de Roma a través de un pacto con el emperador romano, formando así un nuevo liderazgo que continúa el legado de “el hombre despreciable”. Las palabras “saldrá vencedor con poca gente” no pueden referirse a la Roma Imperial, que ya era fuerte con un gran número de personas. Esas palabras deben describir un nuevo tipo de gobernante, ahora de la Iglesia, cuyo apoyo principal vino de un grupo pequeño (de “cristianos”) que aumenta en fuerza.

El gobernante de la Iglesia de Roma se vuelve “el rey del norte” (ver versículo 25, donde inicia la guerra con “el rey del sur”), habiendo sustituido a los romanos que sustituyeron a los reyes seléucidas del norte. En esa sustitución de los seléucidas a los romanos, ver los versículos 19-22, donde los versículos 20 y 21 comienzan con la expresión de transición “se levantará en su lugar”, “le sucederá en su lugar”; o sea, en el lugar del “rey del norte”, que fue Antíoco III, el grande.

De acuerdo con el versículo 31, las fuerzas “del rey del norte”, a la cabeza de la Iglesia de Roma, profanará el santuario y la fortaleza. Ellos removerán lo que es regular (hattamid), refiriéndose a la adoración regular a Dios por su pueblo en la Tierra, y pondrán en su lugar la falsa adoración, descrita como abominación desoladora.

Estos son los mismos eventos que fueron previstos con lenguaje semejante en 8:11-13, refiriéndose a las acciones de la fase político-religiosa de Roma, simbolizada por un “cuerno pequeño”. Daniel 11:32-39 describe además las actividades religiosas y la actitud arrogante del mismo poder perseguidor y blasfemo de la Iglesia Romana, expandiendo la visión en 8:11-13 y su interpretación en 8:23-25. Ese poder continúa hasta “el tiempo del fin” (11:40-45).

Líneas de interpretación

¿Puede hablar sobre las principales líneas de interpretación del significado de este capítulo, considerado uno de los más complejos del libro?

Sí. Existen cuatro claves principales para identificar las personas y los eventos profetizados en Daniel 11. La falta de reconocimiento de esos factores y de considerarlos cuidadosamente resultó en un gran número de interpretaciones equivocadas que hacen que el capítulo sea más difícil de entender de lo que realmente es. Las cuatro claves son las siguientes:

Una de ellas es el género literario. Siguiendo la visión simbólica en la primera parte de Daniel 8, hay tres explicaciones/interpretaciones de esta visión en (1) la última parte de Daniel 8, (2) Daniel 9:24-27 y (3) Daniel 11. A fin de cumplir su objetivo de proveer comprensión, esas explicaciones usan un lenguaje que es básicamente literal, con algunas figuras de lenguaje (como “se levantará contra él como una tempestad” en Daniel 11:40; ver arriba)

Pero sin los tipos de símbolos que aparecen en 8:1-12, donde un carnero y un macho cabrío representan a Medo-Persia y Grecia (vs. 20, 21). Daniel 11:2 a 12:3 constituye un discurso en bloque de un ser celestial que comienza con identificaciones literales explícitas de naciones (Persia y Grecia en el versículo 2b), y no hay indicación de que el género cambie de literal en el resto de la unidad de discurso. En Daniel 11, “rey” significa rey, “norte” y “sur” significan las direcciones norte y sur, y “Egipto” significa el país Egipto, etc. (Vea también Bennie H. Reynolds III, Between Symbolism and Realism: The Use of Symbolic and Non-Symbolic Language in Ancient Jewish Apocalypses 333-63 B.C.E., 225-227, 377-378.) Es verdad que el género general de la profecía apocalíptica, que está representado por los libros de Daniel y Apocalipsis, es notable por su uso de símbolos. Pero Daniel incluye subgéneros apocalípticos: visión simbólica y explicación literal que la acompaña.

Otra clave es la comparación intratextual. La estructura histórica de Daniel 11 puede ser identificada identificando características de este capítulo que se correlacionan con expresiones y contextos semejantes en las revelaciones proféticas anteriores en Daniel 8 y 9 (en el mismo libro, por lo tanto, “intratextual”), como está mostrado arriba. Bajo esta luz, vemos donde avanza Daniel 11 de Persia a Grecia, a las divisiones del imperio griego, a la Roma pagana y a la Iglesia de Roma, como en Daniel 8.

Otros criterios

Pero hay dos criterios más que se deben considerar en su evaluación, ¿verdad?

Existe el tema de las anáforas. Después de introducir un personaje, Daniel 11 continúa refiriéndose a la misma persona o línea de personas por medio de sujetos de verbos hebreos o por pronombres que pueden traducirse como “él” “de él”, etc. Los lingüistas los denominaron como “anáforas”.

Es importante identificar correctamente a qué se refieren. Tarsee Li, profesor en la Universidad Oakwood, en Estados Unidos realizó un estudio cuidadoso de las anáforas hebreas en Daniel 11 y desarrolló una traducción del capítulo en inglés codificada por colores, que muestra sus referentes (“La Color-Coded Translation of Daniel 11:2b–12:3″, disponible aquí).

Y, finalmente, tenemos la identificación histórica. Las identificaciones históricas deberían hacerse solamente después de un análisis minucioso de los perfiles textuales de personas y eventos en Daniel 11, considerando los factores de arriba (género literario, comparación intratextual y anáforas). Entonces, esos perfiles deben ser debidamente combinados con personas y eventos históricos comprendidos con precisión. Por ejemplo, en el versículo 15, “el rey del norte” toma la tierra de Israel (“tierra gloriosa”, v. 16; compare con Ezequiel 20:6, 15). Entonces, en el versículo 17, él (“el rey del norte”) da su hija en casamiento político al rey del sur. Más adelante, en el versículo 18, él (todavía “el rey del norte”) es victorioso en tomar regiones costeras, pero está impedido por un “comandante”. En el versículo 19, él (“el rey del norte”) retorna a su tierra natal, pero “tropezará y caerá, y no será hallado”.

Todos esos eventos se cumplieron en esa secuencia en la carrera del rey seléucida Antíoco II, el grande (que vivió de 242 a 187 a.C. y gobernó de 223 a 187 a.C.). Él tomó la tierra de Israel del reino Ptolomeico, dio su hija (Cleopatra I Sira) en matrimonio a Ptolomeo V, conquistó partes de Asia Menor (actual Turquía) y Grecia (incluyendo regiones costeras), pero fue derrotado por el comandante romano Lucio Cornelio Cipriano. Entonces, volvió a su territorio natal y fue asesinado cerca de Susa.   

En la segunda parte de esta entrevista, el doctor Roy Gane hablará sobre las preocupaciones del capítulo 11 de Daniel, además de brindar una explicación de los enigmáticos versículos 40 al 45.

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